Autores: Esperanza Florian Chacón y Juan Aldana
Orígenes
y razones
En la cotidianidad es
frecuente encontrar personas que en la sociedad demuestran cosas que no son,
personas que se endeudan por comprar un carro último modelo o un apartamento
nuevo para encajar dentro de las exigencias de su núcleo social o para
destacarse dentro de sus amistades, pero en la realidad no tienen para echarle
gasolina al carro o para llenar la nevera de mercado en el apartamento lujoso.
Estas personas exhiben con arrogancia lujosas prendas, accesorios y aparatos
tecnológicos de última gama pero en la vida real dejan de comer y engrosan las
listas de deudores morosos en las entidades financieras. Otras personas, aunque
no sufren problemas financieros también presumen cosas que no son o cosas
equivocas a la identidad natural del ser humano que distorsionan su
personalidad mostrándolas en ultimas como seres ridículos y payasos.
Por ejemplo en Colombia, en
ciertos escenarios, es típico encontrarse al
personaje narcotraficante que está en ascenso, más conocido en el
lenguaje coloquial como traqueto de
barrio, quien exhibe su camioneta último modelo, sus ropas y accesorios
costosos, llamativos y de mal gusto, como una cadena de oro sobre el pecho
peludo. Este personaje siempre va escoltado por sus acompañantes armados y sus
mujeres igualmente llamativas y extravagantes que usan extensiones en su
cabello y lentes de contacto de otro color. Son voluptuosas por los implantes
mamarios y por las liposucciones en la cintura, tienen un maquillaje exagerado
y accesorios que recargan sus rostros. Estas son algunas características de las
personas escamosas o boletas, como se
dice en Colombia a las personas que intentan llamar la atención y que presumen
poder y dinero.
Pero esta escamoseria como se le llama en Colombia
a la persona presumida y ostentosa, casi siempre es usada para calificar y
describir únicamente a las personas adineradas pero de procedencia pobre o a
los nuevos ricos, que intentan llamar la atención, en este caso a los traquetos y a las pre-pagos, (pre-pagos
en Colombia son las prostitutas que acompañan a narcotraficantes, políticos o
empresarios de mucho dinero, muchas de ellas son reinas, actrices, modelos,
mujeres que pueden ser de procedencia pobre o clase media). Olvidando que la
presunción no sólo actúa en el ámbito de la ilegalidad, la pobreza y la
ignorancia, sino que se mueve en todas las esferas y en todos los ámbitos de la
sociedad. La crítica y la burla a la pre-pago
y al traqueto es la más común
porque se da en un escenario más evidente, popular y extravagante como es la
calle y la discoteca. Esta mofa a la extravagancia de estos personajes se
refleja en telenovelas, chistes y en cualquier conversación cotidiana.
Sin embargo es en estas circunstancias
donde cualquier persona, analista del tema o sociólogo se atreve a decir que el pecado se ve únicamente en los pobres
porque en las personas de tradición rica esta tendencia esta camuflada por el
silencio, la complicidad, la hipocresía, la elegancia, el refinamiento y la
aprobación social.
Un pequeño ejemplo de la
anterior afirmación es El ciclo paseo
cachaco, una actividad organizada para el festival de verano por el IDRD,
Instituto de Recreación y Deporte de la ciudad de Bogotá. Está actividad surgió
para promover el uso de la bicicleta urbana, con el fin de homenajear a la
ciudad, en el mes de su cumpleaños; engalanando las calles capitalinas con
atuendos y bicicletas de la época de los años 40's y 50's. Pero para participar
de la actividad era necesario que las personas fuesen con atuendos de estas
décadas, cuando el ciudadano bogotano era conocido como el Cachaco.
Aunque en apariencia la
actividad es ingenua y buscaba la participación de la ciudadanía en el uso de
la bicicleta, en el fondo es perversa porque no promueve el uso de la
bicicleta, pues solo podían participar aquellos que tuvieran los medios para
conseguirse un traje de la época, es decir promueve los valores Cachacos, no los valores deportivos y
recreativos. Otra cuestión que se analizó de esta actividad fue la exposición
que se presentó de la misma jornada en la estación Ricaurte de Transmilenio (transporte masivo de Bogotá) dónde se
exhibieron fotografías de la actividad con una explicación sobre la importancia
de rescatar las costumbres Cachacas, que
trata de personas educadas, con buenos modales, cordiales, elegantes en el
vestir, entre otros aspectos.
Pero ¿por qué se afirma aquí
que promover los valores y costumbres Cachacas
es algo perverso, si se habla de personas educadas, con buenos modales,
cordiales y elegantes? Pues frente a esta actividad que fue de muy buen gusto
para muchas personas y de muy mal gusto para otras que la consideraron como
ridícula, snob y fantoche, cabe decir en este artículo que los valores Cachacos o del bogotano de los años 50s
son respaldados por entidades del Estado que se olvidan de los verdaderos
valores que caracterizaban a los Cachacos
de aquella época que, aunque se engalanaban con atuendos de moda europea, su
esencia distaba mucho de la humildad, la prudencia, la bondad, la igualdad y la
humanidad.
El artículo de la revista
Soho, titulado Guía para identificar un
cachaco se describe con mucha precisión al bogotano de principios de siglo
XX, detallado como una persona muy orgullosa de sus orígenes españoles, que
viste ropas de estilo europeo, usa perfume franceses, es conocedor de vinos
igualmente franceses, presume de estar “Divinamente”
aun cuando este en banca rota y detesta sus orígenes indígenas, de hecho los
desconoce y para rematar es amante del sacrificio de toros, más conocido en su
medio social como el arte de la tauromaquia pues se siente muy español.[1]
…
Todos los cachacos sin excepción tienen su cuna familiar en Europa. No es, sino
que suene un pasodoble para que se vuelva español y salga palmoteando y
gritando, “Ole” por todos los lados haciéndole un pase de verónica a su esposa
con el mantel del restaurante; o que le den un vino a probar para que se le
salga el francés, y sin ningún esbozo de vergüenza cañe acerca de las
diferentes cepas y sus tonos taninos y astringentes. O que lo inviten a jugar
bridge para que afloren los modales del caballero ingles que llevan dentro y
haga trampa a diestra y siniestra. El Cachaco nunca se mezcló con el indígena
porque lo consideraba francamente un indio. Sin embargo, si se mezcló entre su
misma raza, y hasta a veces su misma familia, lo que desafortunamente terminó
en el nacimiento de algunos niños que tuvieron pequeños problemas en su
desarrollo mental y que algún día llegaron a ser presidentes de la nación.[2]
Teniendo en cuenta el
anterior análisis, cabe entonces preguntarse ¿por qué desde los programas de
Gobierno Distrital en una ciudad como Bogotá, tan pluricultural, tan
pluri-etnica se patrocinan actividades que recuerdan con orgullo a personajes
que fueron y son segregacionistas y que ostentan valores que no construyen
armonía para una sociedad tan diversa como la bogotana? ¿Por qué desde las
políticas públicas se construyen mecanismos que refuerzan estas actitudes
presuntuosas y vanidosas?
De pronto sea
desconocimiento e ignorancia de las raíces de estas costumbres, de pronto sea
que por falta de sentido común se considera bueno todo lo que sea de costumbre
y tradición, de pronto sea que los organizadores de estos eventos presumen de
los mismos vicios que los Cachacos,
de pronto sea que como ciudadanos de este país tenemos envolatada la identidad
a tal punto de sentirnos orgullosos de situaciones que le han hecho mucho daño
a la sociedad pero que históricamente ese daño ha sido tapado y camuflado por
una educación igualmente mezquina y de valores trastocados.
Fantochería,
escamosería, presunción, como se le llame a este
anti-valor, es el objeto de estudio de esta investigación, que tiene por
objetivo hacer un análisis y contar la historia de esta forma de ser para el enriquecimiento de los estudios éticos,
sociales, humanos, históricos y latinoamericanos.
Mirando un poco en el pasado
se pueden encontrar algunas situaciones qué explican los por qué de una
sociedad fantoche, presumida y sin
identidad como era la Bogotá Cachaca
de los años cuarenta. Ciertas historias explican por qué la sociedad de este
país, al igual que la mayoría de países latinoamericanos se fue perfilando en un
modo de concebir la vida, de pensar, de ver el mundo y de verse a sí mismos muy
particular. Para esto habrá que remontarse al pasado, a la época de la
conquista, la colonia y la independencia pues fue en esos tres momentos
históricos cuándo sucedió el borrón y
la conformación de nuevas identidades en nuestra
América.
El
borrón también conocido como la yuxtaposición de la que habla Leopoldo Zea[3], pensador
latinoamericanista, explica cómo la península ibérica (España y Portugal) se
yuxtapone en la conquista y en la colonia sobre nuestra América, tapando, borrando y eliminando todo el legado
indígena, (templos, dioses, ritos) silenciando todo el legado africano que se
traía con la esclavitud de muchos pueblos afros en América, logrando esta acometida
en gran medida con la herramienta evangelizadora del cristianismo que ayudo a
sepultar demasiado del pasado precolombino.
Zea explica también cómo
después con los procesos de independencia, la yuxtaposición volvió a repetirse
pues las personas que quisieron construir nuestra
América: los civilizadores de la independencia, tuvieron que sortear el
destino de esta región a partir de una cultura de la improvisación. Sin tiempo
para repensarnos, quisimos tapar y borrar todo el legado español que se
construyó en la conquista y en la colonia para construir una Nación asimilando rápidamente
modelos de otras regiones que se consideraron más adelantadas, pues América
Latina ya tenía metido en el espíritu, el virus del complejo de inferioridad o
de bastardismo como lo llama Zea. Y
fue así como fuimos copiando modelos de pensamiento como el positivismo
francés, el utilitarismo inglés y el pragmatismo estadounidense para construir
Nación rápidamente como por salir del paso, sin darnos cuenta que a esa vieja
dependencia que teníamos con España le íbamos a yuxtaponer otra dependencia: el
pensamiento y los modelos eurocéntricos y norteamericanos.
Sin lugar a dudas la
independencia o la emancipación ha sido y será el gran problema para América
Latina, lo afirma Zea y muchos latinoamericanistas que intentan escarbar en los
porqués de una identidad tan singular como la latinoamericana. Siempre hemos
anhelado un cambio, pero el lio fue haber buscado en un cambio de forma y no en
un cambio de espíritu, un cambio que mirara más hacía dentro de lo que perdimos
y no hacía fuera de lo que ya teníamos sobrepuesto. El error fue seguir mirando
en la superficie y no adentrarnos a descubrir el conocimiento que se había
tapado.
Estábamos buscando dónde no era, donde
ya estábamos, por eso el trabajo era infructuoso. Zea cita a José Martí cuando
dice: “ni el libro europeo, ni el libro
yanqui daban la clave del enigma hispanoamericano, el problema de la
independencia no era un cambio de forma, sino un cambio de espíritu”
Por estas razones espirituales (un mismo
sentir colectivo), los alcances del concepto América Latina son amplios,
profundos e intrincados, tejidos a base de muchos remiendos, retazos, parches y
añadiduras. La originalidad en nuestra historia, la rapidez con la que nos
adaptamos o intentamos recuperarnos de los fuertes golpes será siempre un
motivo de orgullo, lo afirma Leopoldo Zea
y otros latinoamericanistas. Nuestra historia también es una de las
razones para definirnos y reconocernos como diversos, como mezcla, pero también
como torpes por querer ser por mucho tiempo lo que no éramos, como dice Zea, por
ese afán inútil de ser distintos de lo que éramos, por volvernos tan sólo un
eco y una sombra de una cultura de la que no hemos participado pero en la que
queremos participar reproduciendo simplemente sus modelos. Entender el error
nos hace hoy buscar a través de muchas formas el sentir, la esencia, un sabor propio
que no puede ocultar los ritmos, las músicas, las costumbres, religiones,
saberes, sentires precolombinos y africanos, un sabor propio que no puede
ocultar la religión, la música, la cultura y los saberes europeos a los que
quisimos no soltar por mucho tiempo, pero que hoy bajo otros criterios, bajo un
reconocimiento propio de lo que somos, podemos decir en esta catarsis social
que, hay cosas que podemos asimilar, otras que criticamos tajantemente y otras
que no aceptamos de la cultura europea porque no somos los mismos.
A continuación se mostraran tres
ejemplos históricos de Colombia, que muestran cómo la independencia como
periodo emancipador de América Latina fue tan sólo una transición de una
yuxtaposición a otra. Una
independencia falsa por así decirlo, una independencia no completa, pues
benefició únicamente a las clases dominantes de nuestra América siendo miope y ciega con los pueblos indígenas, los
pueblos afros y los ya mestizos que se usaron de alguna forma para la guerra
contra los Imperios pero que se olvidaron luego cuándo de construir Nación se
trataba, pues el pensamiento eurocéntrico ya estaba tan fijo en la mente de los
americanos que era imposible pensarnos de otra forma.
La primera historia, la del
pacificador Morillo revela el sentimiento real de los Bogotanos de ese tiempo,
los que se harán llamar tiempo después los Cachacos.
La segunda historia, la del conflicto entre Bolívar y Santander devela bajo
qué criterios se dio la independencia de la Gran Colombia y la tercera
historia, la de Rafael Núñez y la regeneración evidencia como la independencia
fue una segunda yuxtaposición y una
segunda dependencia de Europa.
La historia del pacificador
Morillo en el periodo conocido en Colombia como Régimen del Terror o la
Reconquista por parte de España a Nueva Granada cuenta como en 1815, tras cinco
años de guerra, Fernando VII envía desde España a las colonias americanas, la
fuerza expedicionaria española más fuerte que haya cruzado el Atlántico para
luchar contra los patriotas en todo el conflicto independentista americano. Su
comandante fue Pablo Morillo, un experimentado general con muchas batallas
encima. La expedición se conformaba por más de 12.000 hombres y unas 66 naves
(18 barcos de guerra incluyendo un navío de línea) (Liévano Indalecio, 1996)
En el mes de febrero de
1816, Pablo Morillo hizo fusilar en Cartagena a los 9 primeros líderes
patriotas. Empezaba así el llamado "Régimen del Terror", llamado así
por la manera tan cruel como los españoles confrontaron el proceso de
independencia.
Pedro María Ibáñez,
historiador y periodista colombiano, relata en su libro Crónicas de Bogotá que, Pablo Morillo llegó a Zipaquirá después de
haber sacrificado muchas víctimas por su orden en Cartagena, en Mompós, en
Ocaña, y por la orden de su Teniente Calzada en San Gil y en Villa de Leiva,
pero ante estas atrocidades fue recibido con sorpresa para él y para muchos, en
Zipaquirá, con un baile, y en ese homenaje se suspendía la música con
frecuencia para que las damas recitaran versos en alabanza a Morillo y en honor
del Ejército expedicionario.
(Ibáñez, Pedro. 2010) El
domingo 26, Morillo y su séquito salían de Zipaquirá para Santafé, en el camino
se encontraron con una brillante cabalgata de señoras lujosamente ataviadas, y
caballeros, de familias principales, a
caballo y en coche. Una buena música acompañaba a dicha numerosa y lujosa
comitiva y una de las señoras saludo a Morillo sin saber que era él, así:
«-Caballero-dijo con voz dulce y armoniosa, fijando en Morillo sus grandes ojos
negros:-¡salud al victorioso Ejército pacificador de Tierra firme! Esta
comisión de señoras y señoritas de la nobleza bogotana, que tengo el honor de
presidir, así como la de caballeros que nos sigue, queremos saludar y felicitar
al invicto General Morillo. ¿Nos podrán ustedes decir dónde hallaremos a Su
Excelencia?»
Él aludido recorrió con
la vista aquella brillante pléyade de hermosas mujeres, gallardamente montadas
sobre ricos palafrenes, y después de una breve pausa contestó:
«-Gracias, señoras y
caballeros, por las frases lisonjeras que por boca tan linda acabáis de
prodigar al valeroso Ejército de que formamos parte. Pero el General en Jefe...
viene de atrás» Y haciéndoles una cortés pero fría señal de despedida con la
mano, continuó su camino
A la entrada de la
ciudad y en la calle que había de recorrer para llegar a su habitación,
encontró multitud de arcos triunfales y carros con comparsas, y banderas
españolas, y flores, cortinas de damasco en todos los edificios, y señales del
mayor entusiasmo y acendrado españolismo. El General permaneció impasible ante
tan ruidosas manifestaciones.
(…) En breve circuló el
rumor de que el General estaba en su casa, y que había desairado el
recibimiento que se le tenía preparado. Muchos objetaban que no podía ser,
puesto que, él había admitido análogos obsequios en otras poblaciones cercanas.
Para salir de dudas, se formó una Comisión que fuese a ver si realmente era
Morillo el hombre del levitón.
El General la recibió
muy cortésmente, vestido de gran uniforme.
-Señores-les dijo: no
extrañen ustedes mi proceder. Un General español no puede asociarse a la
alegría, fingida o verdadera, de una capital en cuyas calles temía yo que
resbalase mi caballo en la sangre fresca aún de los soldados de Su Majestad, en
que ellos hace pocos días cayeron a impulsos del plomo traidor de los
insurgentes parapetados en vuestras casas.
Aquella respuesta, que
pronto se hizo pública, aguó por entonces la fiesta. A los dos días el General
se trasladó al Palacio de los Virreyes.
(Ibáñez, Pedro. 2010)
Luego de esto, Morillo, siguiendo
las normas de guerra establece tres tribunales militares que ocasionaron la
muerte de las figuras más destacadas del movimiento independentista como
políticos y pensadores. También murieron personajes catalogados como
informantes o colaboradores, entre los cuales estaban varias mujeres, como
Policarpa Salavarrieta y Antonia Santos. Entre los desterrados por el Consejo
de Purificación figuraron más de 90 sacerdotes.
Entre los condenados a
muerte estuvieron personalidades como Antonio Villavicencio, natural de Quito,
acusado de haber sido el causante indirecto de la disputa que dio origen al
derramamiento de sangre del 20 de julio, y José María Carbonell, uno de los
agitadores de verbo encendido durante esa jornada y miembro del gobierno
patriota. Uno de los sitios para los fusilamientos en la capital fue la llamada
"Huerta de Jaime", hoy conocida como la Plaza de Los Mártires. Allí
cumplieron sentencia de muerte varios de los principales líderes de la
revolución, tales como don Camilo Torres, fusilado de cara y expuesto por
varios días a la intemperie. Otro de los fusilamientos destacados fue el del
científico y militar, el coronel de ingenieros Francisco José de Caldas,
conocido como el "Sabio" Caldas, el 29 de agosto de 1816. Una
tradición sostiene que ante las peticiones de clemencia, Pablo Morillo
contestó: "España no necesita de sabios". (Liévano, 1996)
Este acontecimiento que se
detalla en las crónicas de Bogotá y
en los libros de historia colombiana revela el sentir y el pensamiento de
muchos de los habitantes de la capital de aquella época que no apoyaban el
movimiento independentista y que por el contrario se consideraban españoles, no
queriendo separarse de la llamada Madre
Patria, España, aunque no fuese
lo más conveniente para el progreso de ellos mismos y de la tierra que los vio
nacer.
Otra historia que revela el
desarraigo y el carácter egoísta de los pobladores y líderes de este país es la
historia del General Francisco de Paula Santander y su separación paulatina con
la visión que tenía Bolívar de gobernar las tierras liberadas. La historia
cuenta como Santander luego de ser un personaje decisivo en la lucha militar
contra el ejército real, otorgándole muchas victorias y organizando el ejército
criollo fue elegido como Vicepresidente de Cundinamarca, Estado de la Gran
Colombia, que por ese entonces incluía todo el territorio de la actual
Colombia, mientras Bolívar luchaba por liberar más terrenos en Ecuador, Perú y
Bolivia.
Las diferencias entre
Bolívar y Santander fueron incrementándose por algunos incidentes como en el
que Santander pidió un empréstito a los ingleses. Bolívar no aprobó los manejos
de dicho empréstito que fue solicitado por Santander para el levantamiento de la marina. Bolívar
tampoco aprobó el clientelismo con el que Santander repartía puestos y
beneficios para sí mismo y sus partidarios.
Las diferencias se
agudizaron en 1826 tras el regreso victorioso de Bolívar cuándo se confirmó la
elección de Bolívar como presidente y de Santander como vicepresidente. Los
bolivarianos respaldaban la implantación de la constitución bolivariana en la
Gran Colombia, constitución que implicaba el carácter vitalicio de la
presidencia y la inexistencia de las elecciones, es decir, que con esto se
pretendía que Bolívar fuera dictador de la Gran Colombia, pero Santander y sus
adeptos preferían mantener la constitución que se había firmado en Villa del
Rosario.
Tras haber Bolívar declarado
la dictadura el 27 de agosto de 1828, la oposición a Bolívar se había
incrementado entre los liberales neogranadinos quienes se habían
reunido en sociedades secretas que llamaron, Sociedades de Salud Pública, como
las de la Revolución francesa compuestas en su mayoría por estudiantes e
intelectuales que se reunían a discutir temas políticos.
De una de esas reuniones
salió la idea de matar a Bolívar. Para ello consiguieron adeptos en las Fuerzas
Armadas, reclutaron veteranos, reservistas y sargentos y militares expulsados.
A la medianoche del 25 de septiembre unos doce civiles y veinticinco soldados
comandados por Pedro Carujo forzaron la puerta del Palacio Presidencial
(Palacio de San Carlos) y asesinaron a los guardias, tras lo cual buscaron el
cuarto de Bolívar. Manuela Sáenz quien se encontraba esa noche con Bolívar lo
despertó. Al enterarse de lo que sucedía, Bolívar cogió su pistola y su sable y
trató de abrir la puerta pero Manuela lo convenció de que escapara por la
ventana. (Liévano, Indalecio, 1983)
Durante los días que
siguieron fueron arrestados los supuestos culpables y se les siguió un juicio. Fue
acusado Santander, y el almirante Padilla que fue condenado por el consejo,
fusilado y rematado. Santander fue hallado culpable y fue degradado, expulsado
deshonrosamente y condenado a morir fusilado por la espalda, pero su pena fue
cambiada luego a exilio.
Los acontecimientos de la
Conspiración Septembrina y los posteriores juicios por el Consejo de Ministros
(en gran parte constituidos por militares venezolanos) contribuyeron a avivar
el odio entre sectarios venezolanos y neogranadinos, que abrió el camino para
la disolución de la Gran Colombia. (Liévano, Indalecio, 1983)[4]
Fue así como se dividió esta
gran Nación, fue así como el proyecto de Bolívar de ser dictador no pudo
cumplirse a cabalidad para organizar esta Nación y fortalecerla al punto de
madurarla institucionalmente. Al parecer Morillo habría acabado con los mejores
intelectuales del país y sólo quedaron aquellos ansiosos de poder, es una
suposición que valdría la pena reconsiderarse.
Más adelante en 1887, en el
periodo conocido como la Regeneración, impulsado por Rafael Núñez, conservador
a ultranza, se inventaron la Constitución de 1886 que acabó con el federalismo,
centralizando todas las instituciones, olvidando así a las provincias y a las
regiones apartadas del país, acabando por segunda vez con el sueño de muchos
líderes positivos de la época de Bolívar. Se inventaron también una figura
llamada el Concordato con la iglesia
católica de España. Desde ese momento y hasta 1991, el Gobierno le concedió
poder a la iglesia católica y a los curas para intervenir en las decisiones
públicas, políticas y legislativas de la Nación. A través de esa
figura, Rafael Núñez volvió a venderle el país a España, pues todos los
monasterios, claustros, conventos, y demás terrenos donde se ubicaron estas
instituciones fueron concedidos a las congregaciones católicas de España,
Francia o Italia, más conocidas como los Capuchinos, Jesuitas, Franciscanos, de
la caridad, Esclavas de Cristo, Marías auxiliadoras, Rosaristas, etc. La cuestión es que se le entrego la educación
entera y la política entera a los curas y al poder español y europeo, y aún con
todo esto nos preguntamos ¿por qué nuestro país es tan vendido al capital y a
los intereses de los extranjeros? ¿Por qué no tenemos identidad y sentido de
pertenencia?
¿Qué podemos esperar de toda
una generación de 100 años de educación bajo principios morales y políticos muy
equívocos, muy distintos y ajenos a nuestra identidad? Ni siquiera la misa se
daba en español, hasta hace muy poco se oficiaba en latín y la gente criolla, los
indígenas o los afros no entendían ni Muuuuuu… La letra con sangre entra, es
verdad, pero a qué costo, a qué precio? ¿Al precio de desconocer por completo
nuestras raíces y nuestra verdadera identidad? ¿Al precio de volvernos personas
y ciudadanos con actitudes egoístas, egocentristas, orgullosas, presumidas y
ridículas como los Bogotanos Cachacos
de los años cincuenta en Bogotá que pretendían ser europeos sin tolerancia
alguna por lo diferente a los modelos europeos?
La colonización y la
independencia son sin duda los dos procesos que articularon a América Latina en
dinámicas que la llevaron hacia el mismo punto: dependencia mental, dependencia
económica, dependencia política, dependencia cultural de Europa y Estados
Unidos. Primeramente como una colonia de
España o Portugal, proporcionando riquezas a sus imperios y secundariamente
como una Nación fabricada a partir de modelos y estructuras europeas y
norteamericanas con las que se debió pactar muchos tratos (Panamá entre otros)
dónde los menos beneficiados fueron los pueblos latinoamericanos, pues la
representación política o el problema de las clases hegemónicas de América
Latina es y ha sido siempre ese sentimiento constante de nostalgia que, no les
permitió ni les permiten aún representar efectivamente a nuestra América, pues todavía
desean pactar con los otros, los europeos y norteamericanos para vivir allá,
pues no hay anhelo de estar aquí, ni de construir aquí, sólo hay deseo de
saquear, de guaquear, de beneficiarse sin agradecer, sin regresar nada a la
tierra que les da el poder y la riqueza.
Y los líderes que si
pensaron en construir en esta tierra vieron sus esperanzas muertas, no sólo el
proyecto de Bolívar se hecho a pique, también los proyectos de grandes líderes
como Gustavo Rojas Pinilla, Gaitán, Galán y de otras personalidades positivas
para el desarrollo de la nación se obstruyeron. Las ansias de poder de nuestros
líderes no permiten la unificación y la organización de una nación y la
consecuencia de ello es toda una raza y toda una genealogía de familias
oligarcas con sus presidentes y partidos políticos que se traicionan unos a otros
por el poder, porque Colombia, al igual que todos los países latinoamericanos
es una Nación que desde sus inicios no supo reconocerse a sí misma, no supo
quererse, abundo el egoísmo, la ambición y la vanidad. Falto mucha humildad
y dignidad para dirigir esta Nación que
hoy paga las consecuencias con uno de los índices más altos de violencia e
inequidad y con la ignorancia completa
sobre su historia y sus raíces verdaderas.
Colombia y muchos países no
necesitan democracias débiles de cuatro años donde se reparten el poder entre
las familias más poderosas, como ocurrió con el Frente Nacional, un periodo de
tiempo en el siglo XX en el que Colombia cayo en lo más bajo de los abismos
políticos, pues se decidió que el poder debía repartirse durante cuatro años
para el partido conservador y durante los siguientes cuatro años para el
partido liberal, no permitiendo que otras voces y movimientos se expresaran o
se representaran a nivel político. La excusa de las familias poderosas y sus
líderes conservadores y liberales era evitar la guerra partidista que estaba
acabando con el pueblo, pero la verdad era que estos líderes pretendían
concentrar el poder en las manos de ellos mismos y de sus familiares y de sus
predecesores para siempre, de forma egoísta sin ética y sin moral alguna.
Colombia es un país fruto de
esta historia sin identidad, es un país que está compuesto por muchos
ciudadanos que critican duramente las dictaduras de izquierda que se tejen
actualmente en Venezuela o la que se vive por largo tiempo en Cuba,
desconociendo los errores internos que como Nación y pueblo no le da el derecho
ni la autoridad para juzgar los destinos de otros pueblos y naciones.
El
problema
Es aquí donde se debe
señalar que la falencia corresponde a un
problema ético y moral. Es un problema de valores dentro de las familias que
componen estos territorios, que no solo envuelve a Colombia sino que se ve
igualmente manifiesto en toda Latinoamérica. Este problema ético a su vez se
revierte de forma automática en todas las esferas que componen la sociedad,
como es la política, economía, educación, religión y demás sectores de la
sociedad.
La falta de identidad y de
sentido de pertenencia es una de las causas que hacen de Latinoamérica y
Colombia una sociedad fantoche, una
sociedad que carece de raíces y que las busca donde no debe, ubicándose en un
espacio de anti-valores que, promueve el consumo excesivo de productos de otros
países, que promueve la esclavitud mental y psicológica de las personas para
acceder a esos estilos de vida donde es importante aparentar y distinguirse en
la sociedad de consumo como alguien de abolengo, de clase, de apellido, de
altos estudios, de mucha academia, de elegancia, de refinamiento, de plata, de
marca, de mucha categoría y de poder.
Pero si se abre un poco más
el lente, se observa que el problema ético y moral no sólo es Latinoamericano,
aquí se cae en el absurdo de imitar a naciones ridículas y presuntuosas que
carecen por completo del valor más hermoso que podría tener la humanidad, la
humildad. El problema es global, es un virus que ha contagiado desde tiempos
remotos a casi todo el planeta, especialmente a las culturas occidentales.
Algunas culturas de oriente y de otros puntos del planeta aún permanecen
limpias de esta contaminación de anti-valores. Aún saben quiénes son, se
reconocen desde tiempos ancestrales y no pierden su identidad y la sencillez de
sus sentimientos, no desean ser otra cosa distinta de lo que son, se reconocen,
tienen sentido de pertenencia, se aman, respetan la vida y buscan la armonía, la
felicidad y logran ser felices.
Aspectos
Globales
En las últimas décadas se ha
empezado a hablar y a escribir demasiado sobre la identidad, sobre su
importancia y sus características, los estudios latinoamericanos buscan esas
pistas en la literatura, en la confusión de los conquistadores cuando llegaron
al nuevo mundo, en las huellas de los primeros colonizadores y en el
pensamiento del periodo de independencia:
Fue evidente desde el
descubrimiento que a los conquistadores se les planteaban los problemas de cómo
habérselas con la nueva realidad, relación cuyas respuestas implicaban
soluciones de tipo cultural. Es lo que José Juan Arrom ha llamado el ser de la
tierra, ese “conjunto de las nuevas soluciones, ese vivir de una manera
diferente en una tierra diferente que crea, por extensión, un clima social
parecido, pero no idéntico, al de la vieja patria lejana”
Estos “seres mudados”,
estos otros, alimentaron durante el período colonial, la famosa discusión sobre
los “españoles americanos” y llevarían al sucesivo acento que se puso en
América en lo criollo, lo indígena, lo hispánico, lo europeo o sobre el
mestizaje cultural, para resaltar las características primordiales de una
identidad que se consideraba al mismo tiempo única y diversa, pero en todo caso
diferente al resto del mundo.
A partir de la
Independencia y a todo lo largo del siglo XIX, el proceso de diferenciación se
agudiza. Se empieza a hablar del ser americano, de la idea de América, de la
americanidad, de la conciencia nacional, de expresión u originalidad americana.
Las nociones de idiosincrasia, de autoctonía y de peculiaridad se suceden para
referirse a una preocupación planteada tanto a nivel nacional (cuando no
nacionalista) como continental.[5]
Sin lugar a dudas la actual
cultura americana y latinoamericana tiene más recuerdos o está construida bajo
la memoria del viejo mundo, de Europa, pues el mundo precolombino fue
exterminado en gran parte y las raíces culturales de los esclavos traídos de
África también fueron anuladas por la imposición de la cultura Europea. Es
decir que casi todo el legado cultural, el idioma, la religión, la forma como
el pensamiento se construye y se expresa, incluso este texto que se escribe
aquí es concebido bajo los parámetros de la cultura occidental.
Siendo esta la realidad,
cabe decir entonces que los valores, la ética y la moral con la que se
construyeron los pueblos en Latinoamérica y sus respectivas naciones estuvieron
determinados por una nostalgia del viejo mundo, por las mismas costumbres y
valores de la cuna occidental.
Al parecer las evidencias
demuestran que, la presunción o esa
fantochería que caracteriza el comportamiento de muchas de las gentes de
Latinoamérica tienen su raíz en la cuna occidental. Y aunque la presunción es
una forma de ser que se evidencia en todas las culturas y civilizaciones, lo de
presumir con las raíces de otro continente o querer parecerse al estilo de vida
que se lleva en el viejo mundo es un tipo de mascara propia de América Latina,
de un continente al que le arrancaron su identidad y le impusieron otra,
equivocándose en ese armazón que ha significado la busca de reconocimiento y la
búsqueda de identidad. Sin embargo, este escrito no trata de adjudicar culpas, trata
de indagar en las raíces de la falta de identidad, sentido de pertenencia o el
complejo de inferioridad o el complejo de bastardismo[6]
como lo llamaría Zea, que tiene su origen en las enfermedades psico-sociales de
las naciones imperialistas y colonizadoras de Europa.
Lo que no sabían las
familias presuntuosas de Latinoamérica era que esos modelos, sentires y
pensamientos que estaban copiando y reproduciendo de europea provenían también
de una identidad construida bajo una psicología social distorsionada, enferma, con
patologías tan severas en el seno familiar, psicológico y social de sus gentes
que han dado como resultado genocidas, asesinos en serie, asesinos en masa y
diferentes tipos o categorías de maldad que no existían en la América
Precolombina. Cabe aclarar aquí que no
se está diciendo que la maldad se origine en Europa, la maldad ha estado
presente en todas las culturas. Lo que se pretende evidenciar es cómo los
niveles de maldad de Europa eran mucho más altos que los de América
precolombina, por su desarrollo tecnológico y armamentístico, siendo la
conquista no sólo la primera forma de capitalismo, sino un genocidio a escalas
gigantescas que ningún pueblo o tribu americana hubiera vivido en su historia y
de lo que estúpidamente las nuevas naciones americanas no querían saber pues
deseaban olvidar esa atrocidad para pretender ser lo que no eran, europeos.
Otra cuestión que también
debe aclararse en este punto, es que no se pretende analizar la maldad en sí,
ni de dónde se origina la violencia, porque es claro que está presente donde
quiera que esté el hombre, sino que más allá de eso, se pretende observar los
códigos éticos, las aprensiones y las formas de castigo de las dos culturas que
se encontraron para demostrar como la cultura europea tenía un nivel de maldad
mucho mayor y como la implementación del imperialismo en América y el
subsecuente Capitalismo multiplicó en el nuevo continente y en todos los
rincones dónde llegara el pensamiento europeo esos niveles de maldad a escalas
impensables, tan impensables como qué Colombia sea el país del narcotraficante
más rebelde y ostentoso de la historia Pablo Escobar, del asesino en serie que
se presume fue quién más mato personas en la edad moderna, Pedro Alonzo López, el moustro de los andes y uno de los
países más violentos e inequitativos del mundo.
Las
cárceles y la inquisición fueron las formas de castigo que imponían los países
imperialistas de la época, mientras que en América Precolombina la Justicia
Indígena como la conocemos hoy, era y es aún en los pueblos que sobrevivieron
un conjunto de normas basadas en valores y principios culturales propios, no
impuestos, ni copiados, con procedimientos y prácticas propias que regulaban la
vida social en la comunidad y el territorio. Las reparaciones a las
transgresiones a dichas normas eran y son por la vía de la recomposición, la
compensación, y/o la remediación de los daños causados, y no sólo por la vía
del castigo, que es la forma preponderante en la Justicia Ordinaria u
occidental. Habrá
entonces que recordar aquí la frase de Dostoievski que reza: el grado de
civilización de una sociedad se mide por el trato a sus presos. En ese sentido
los pueblos precolombinos estaban más avanzados pues tenían un sentido de Justicia
muy evolucionado en comparación con Europa.
Indiscutiblemente
la Fantochería, la ostentación y ese
grado de maldad y de anti-valores son patologías y enfermedades sociales
heredadas de Europa. La conquista no sólo trajo la peste y la sífilis, trajo también
la psicopatía social y las enfermedades psicológicas llamadas fascismo, nazismo
e intolerancia. Y aunque el miedo a la diferencia ha estado presente en todos
los pueblos, nunca antes se configuró de la manera como se dio en Europa. El
Capitalismo dado desde su primer momento en la conquista de América reforzó
estos anti-valores y los imprimió en los corazones de las familias dominantes y
no dominantes de la América que se estaba formando.
Es así como América Latina
en su falta de identidad y en su búsqueda de reconocimiento se ha buscado tonta
y absurdamente en la herencia de anti-valores europeos. Las familias americanas
se enorgullecían de sentimientos fascistas, que eran muy nocivos para la
construcción de una sociedad evidentemente pluri-etnica, pluri-racial y
pluri-cultural como la del nuevo mundo. Personajes como Adolfo Hitler,
Mussolini y Franco, son ejemplo de
genocidio y de cómo Europa no se volvió fascista, nazi, segregacionista y
xenofóbica tan sólo por el hecho de que surgiera un líder con un discurso
nacionalista y racista. Debieron estar dadas las condiciones para que ese
discurso tomara fuerza, debió surgir bajo un horizonte de expectativas que le
auguraron un éxito total a la maldad de este personaje, pues ninguno de estos sujetos
genocidas, anteriormente mencionados cambió la mentalidad de las personas, todo
lo contrario, el pueblo europeo ya era fascista y dio como resultado líderes y
pensadores fascistas y genocidas, implantando este modelo de anti-valores en
todos los lugares dónde se expresaba su pensamiento. El fascismo en sus
diferentes caras era el sentimiento más vivo en las clases dominantes y no
dominantes en la América colonial e independentista, heredado por supuesto de
Europa. La fantochería fue tan sólo una
de las caras del fascismo que surgió en América Latina pues como lo documentan
las múltiples historias y crónicas, las familias de abolengo que construyeron
nación lo hicieron bajo la nostalgia por el viejo mundo, por querer ser como
ellos, por querer ser algo que no eran, configurando así una falsa
independencia en la conformación tan sólo de unos países que continuaban
dependientes de los modelos y sentires europeos.
Para entender un poco la
patología social que es propia de Europa y que se trasladó a Latinoamérica,
habrá que remontarse a dos elementos que
se fusionaron para ser los responsables del pensamiento fascista, del
pensamiento que promueve la presunción, el falso orgullo, el egocentrismo, el
individualismo y los sentimientos más mezquinos que son los responsables del conflicto
de valores en el mundo actual.
Esos dos elementos que se
fusionaron son el pensamiento occidental, originado en la antigua Grecia con su
reconfiguración en el Renacimiento y la Modernidad, que se entendió muy bien
con el Judeo-Cristianismo, religión que aparentemente dista mucho del
pensamiento racional, científico y filosófico
pues su discurso está basado en la fé, en el pensamiento mágico que es
opuesto a la razón; pero en el fondo tanto
el pensamiento occidental como las creencias judeo-cristianas sostienen los
mismos intereses y van hacia el mismo lugar. Ambos elementos están anclados sobre los
mismos pilares: el fascismo, la individualidad, el egocentrismo, la vanidad y
el falso orgullo. Por esta razón el mundo occidental ha venido dando vueltas en
el mismo círculo vicioso. Del antropocentrismo se pasó al teocentrismo y de este se volvió al
antropocentrismo y así continuará el mundo occidental hasta que no comprenda
los sentidos de humildad, cooperación y comunidad que manejan otras culturas
como las precolombinas o las que habitaban en el Tíbet antes de ser exiliados
por el comunismo chino y que les ha servido desde siempre para convivir en paz
y armonía.
¿Pero por qué se afirma que
el pensamiento occidental promueve valores perjudiciales para la armonía de la
humanidad? ¿Por qué se afirma lo mismo con la religión Judeo-Cristiana?
Cabe aclarar en este punto
que, el pensamiento griego dador de tantas luces para el desarrollo de la humanidad
no es el culpable de los modelos egoístas que hoy proliferan en el mundo
actual. No fue el pensamiento clásico
sino su reconfiguración en la edad moderna con el surgimiento del capitalismo y
el libre comercio (liberalismo) lo que re-significo y potencio lo que había de
egoísta en el pensamiento griego. Bajo esta aclaración se analiza entonces lo
negativo y lo destructivo del asunto, la raíz de la ambición, egoísmo,
presunción y falta de humildad del actual mundo occidental que fue configurado
a partir de esos elementos.
La filosofía griega tuvo su
gran expansión durante el helenismo, posteriormente su pensamiento fue adoptado
por el Imperio romano, más adelante se relacionó de forma estrecha con el
cristianismo y tuvo su definitiva recuperación en el siglo XIII con el
Renacimiento cuando la filosofía griega
se continuó estudiando para dar lugar al pensamiento de la Edad Moderna, hasta
convertirse en uno de los pilares de la actual cultura occidental.
Algunos de los conceptos que
dieron lugar a las actuales patologías y enfermedades sociales que aquejan el
mundo actual como el motivo de este estudio que es la Fantochería y la presunción, surgieron
en Grecia y se re-ordenaron en la edad moderna. Conceptos como: el
racionalismo, individualismo, libertad y democracia estructuraron la forma de
pensar la política, la ética, la economía y el arte de nuestra sociedad. El hombre como medida de todas las cosas o el
antropocentrismo como la base para hablar de las libertades humanas, de la
libertad de expresión y de la democracia fueron algunos de los ejes que se
retomaron en la edad Moderna para provocar que la construcción del Capitalismo
y el libre comercio tuvieran éxito en el mundo entero. Algunos pensadores del modernismo tomaron entonces
las bases de la filosofía clásica para vender la idea del Capitalismo,
prometiendo un mundo de libertades donde cada quien podría ser lo que quisiera,
gracias a la venta y la compra de productos y mercancías. Pero tanta dicha no
fue cierta, el mundo cayo en el error más grande de toda la historia de la
humanidad, creyó en esta idea y se volvió esclavo del consumo y de todo lo que
caracteriza el mundo capitalista destruyendo la fauna y la flora y
autodestruyéndose con la destrucción del planeta.
Otro elemento que ha ayudado
a reconfigurar el mundo egoísta, presuntuoso e individualista es la religión
Judeo-Cristiana que fue adoptada por el imperio Romano y luego por las
poderosas Naciones que se conformaron en Europa y Norteamérica. En últimas, tanto
el pensamiento imperialista que caracterizó la Roma de esos días como los
países emergentes de la Modernidad estaban completamente identificados con la
visión Judeo-Cristiana.
Como se mencionó
anteriormente, el pensamiento racional no dista mucho del Judeo-Cristianismo ya
que ambos se anclan en las mismas columnas y están sembrados con los mismos
valores. Si en el individualismo y racionalismo prolifera el pensamiento
Antropocéntrico, en el Judeo-Cristianismo prolifera el Teocéntrico, en todo
caso siempre hay un centro y lo importante siempre será el centro.
Sin entrar en detalles que
podrían dar motivos para otro estudio, las creencias Judeo-Cristianas de un
solo dios y de una sola verdad que debe imponerse y propagarse a través del
evangelio como sucede con el cristianismo o de la sangre como sucede en el Judaísmo
parten de la base de un pensamiento fundamentalista donde se anula por completo
los demás dioses y las demás ideas y concepciones de mundo, dónde se promueven
anti-valores tan tóxicos para la sociedad como el machismo, la segregación
racial, la homofobia, y la imposición ideológica violenta.
La conformación de la
sociedad Norteamericana es un claro ejemplo de como la religión Judeo-Cristiana
promovió una serie de valores aparentemente buenos en el sentido que le da al
hombre pasión por el trabajo, auto-exigencia, expansionismo, excelencia en su
actuar, entre otras cosas, pero por otra parte promueve la visión ambiciosa,
egoísta, vanidosa, gloriosa, fascista y segregacionista en el hombre.
Los ejemplos de homofobia,
racismo, machismo y expansionismo salvaje de una idea están muy bien descritos
en la Biblia y se podrían citar un sin número de versículos que cuentan este
tipo de situaciones. La historia del Cristianismo, como la del Judaísmo o la
religión Musulmán que también es monoteísta puede dar testimonio de cómo la
religión actúa como mecanismo de poder político para lograr metas ambiciosas y
egoístas de ciertos líderes. Sucedió en las historias fabulosas de Abraham y
Moisés para la conformación del pueblo
de Israel, sucedió con las cruzadas, sucedió en la colonización americana, en
la conformación de Estados imperialistas como Estados Unidos y sigue pasando
hoy con la masificación de movimientos y congregaciones religiosas que quieren
ser únicas y totales.
Muchos de los lectores
excusaran al dios Judeo-Cristiano pues según ellos, su dios no tiene culpa
alguna con las actuaciones de los líderes y defenderán su existencia con todas
sus fuerzas. Lo cierto en esta discusión es que exista o no exista un dios, ese
no es el problema, el caso es que el dios Judeo-Cristiano llamado Yave o Jehová
sea real o invención humana es un dios muy equivoco y toxico para el desarrollo
de la humanidad y no puede ser excusado por el actuar igualmente feroz de sus
líderes pues partiendo de las mismas premisas bíblicas que describen sus características,
el dios Judeo-Cristiano es un dios vanidoso, celoso, que le da ira, tiene
venganza, es guerrerista, aborrece a la mujer, al extranjero y al homosexual.
Entonces ahí mismo están las referencias de un dios ambicioso, bélico e
imperialista.
Estas descripciones bíblicas
de dios son interpretadas por algunos sectores de forma inocente, otros
pensadores llegan a afirmar que la idea de Jehová habla del primer fascista o
del nacimiento del fascismo en la humanidad. Sin lugar a dudas la religión
Judeo-Cristiana y el pensamiento individualista y racional dio lugar a la conformación
de la actual sociedad Capitalista donde el imperialismo de ciertos países, su
actuar individualista, guerrerista y egoísta ha provocado que sean el centro de
la escena y el motivo para que muchos deseen ser como estas sociedades.
Países como Estados Unidos,
Alemania, Francia, Inglaterra y otros tantos han impuesto su cultura, su modo
de pensar el mundo, el arte, la tecnología, el idioma y sus productos al resto
de países del planeta. La globalización, los nuevos sistemas de transporte, la
explosión tecnológica, mediática, informática trajo consigo una aceleración y
crecimiento para el sistema capitalista.
Ya son pocas las comunidades que mantienen vivos los valores
comunitarios y colectivistas. Son pocos los países que se atreven a pensar
distinto al sistema capitalista pues este está diseñado para ser el único y
para cerrarle las puertas a todo aquel que se atreva a cuestionarlo. Cuba o
Palestina son algunos ejemplos de los países que se han mantenidos dignos
frente a las grandes potencias que han censurado sus voces y los han intentado
anular a punta de fuego bélico.
La consecuencia de optar por
un sistema Fantoche que promete mucho
y no cosecha nada es la autodestrucción como especie humana, pues al optar por
un sistema que refuerza los anti-valores de la vanidad, la presunción, el
individualismo, la ambición y el egoísmo se ha terminado por destruir todo
aquello que nos hace humanos, todo lo verdaderamente bello que se encuentra en
la sencillez, en las cosas pequeñas, en la humildad, amargando y haciendo
infeliz al hombre, robándole su felicidad entera.
Carlos Marx describía estos
fenómenos como los efectos que causan las instituciones en el hombre. El
Judeo-Cristianismo y el Capitalismo han transformado al hombre de forma
negativa y esto se prueba con el análisis que hizo Marx del Capitalismo, pues
el hombre abandono su antiguo sistema feudal y empezó a comerciar libremente
para convertirse en un burgués con los mismos o mayores poderes que los
antiguos monarcas que lideraban por razones de casta y sangre. Cuándo esta
transformación se dio en el mundo, los conceptos de libertad, democracia
volvieron a brotar para respaldar las ideas industriales del mundo moderno y al
transformarse las instituciones, el hombre cambió sus valores, la humanidad
efectivamente empeoró, se volvió más egoísta y avara.
Esta transformación de
valores que se da del exterior hacia interior se conoce en la teoría de Marx
como la estructura y la super-estructura, donde el pensador afirma que al
cambiar las super-estructuras como son las instituciones políticas, económicas,
religiosas o educativas pues cambia la estructura de valores de los hombres.
Toda esta idea es amparada bajo la idea sociológica de que el hombre no debe
ser analizado como un ente individual y solitario sino como el resultado de una
cantidad de características y efectos sociales y ambientales que lo determinan.
Bajo esta idea el presente estudio
sobre la Fantochería o la presunción latinoamericana
y la Colombiana es expuesto a través de algunos ejemplos y escenarios que
describen perfectamente el actuar Fantoche
con sus respectivas consecuencias nocivas para el desarrollo de la humanidad,
que han sido fruto del nacimiento del Capitalismo, de un sistema económico que
nació con el descubrimiento de América, con la implantación de colonias por
parte de las naciones europeas y con la implantación de sistemas religiosos,
políticos y filosóficos que se habían tejido siglos atrás pero que se
reordenaron en esa yuxtaposición que fue América latina para dar a luz
sentimientos como La Fantochería. Fantochería
o presunción por ser de otro continente, falta de identidad y complejo de bastardía se dieron bajo un
horizonte que propició que esta perturbación psico-social se tejiera y creciera
en Latinoamérica.
Escenarios
de acción
Antes de iniciar en una
serie ejemplos sobre ciertas costumbres destructivas de nuestra cultura que son
nutridas y compuestas por estructuras de valores muy acomodados al pensar y al
actuar de las gentes en la sociedad, que
a su vez son los pilares de las vigentes super-estructuras políticas,
económicas, religiosas y culturales en general, por lo menos en Occidente; es
necesario dar nitidez sobre la palabra Fantochería
o Fantochismo que ha sido usada
como hábito cultural en el lenguaje coloquial colombiano e hispano parlante en
general como un modo de referirse a un actuar falso, mentiroso y alejado de la
verdad que indica denuncia, descontento o acusación hacía ese mismo anti-valor.
A veces también implica burla y en muchas ocasiones complicidad pues la palabra
no sólo es usada para criticar este actuar sino también para identificarse de
manera chistosa con ese modo de pensar y actuar que en algún momento ha sido
parte de nuestra mentalidad personal y que por esa misma razón, este documento
no se queda en un análisis de factores externos sino que escarba en los
elementos psicológicos internos, perversos, personales y colectivos bajo los
cuáles estamos construyendo o mejor destruyendo la sociedad, creyendo también
para efectos de propósitos en este documento como importante y fundamental que
el primer paso para esa curación colectiva es aceptar la enfermedad psicológica
que tiene la sociedad. Sólo aceptando que la sociedad está enferma, mentalmente
enferma y colectivamente enferma se podrá entender los diferentes componentes
de esa enfermedad como lo es la
fantochería.
Fantochería
o Fantochismo es una palabra de uso coloquial y
cotidiano para las personas de habla hispana, esta palabra surge de la palabra Fantoche (del Fr. Fantoche) que significa, Títere o figurilla que se mueve
por medio de hilos, también hace referencia a un sujeto aniñado, ridículo o
vanamente presumido. Fantochada viene siendo entonces la acción propia de
Fantoche y Fantochar vendría a ser el
verbo que aún no se reconoce en los diccionarios. Si existiera el oficio, el trabajo
o la profesión de Fantochero entonces
se podría aplicar el sufijo (ia) dando como resultado Fantochería al lugar o espacio donde se ejerce el oficio de Fantochero. Si las Fantochadas fuesen reconocidas como una doctrina,
tendencia, teoría o sistema, entonces se podría aplicar el sufijo (ismo) dando
como resultado la tendencia del Fantochismo.
Pero no existe tal espacio conocido como la Fantochería ni tal tendencia conocida como Fantochismo, ni es la intención de este documento proponer tal
disparate a los expertos en lenguas y gramática. Tan sólo se pretende
vislumbrar como estas palabras conocidas como Fantochería y Fantochismo
están siendo usadas en el lenguaje coloquial y en la jerga de los países
hispanos como expresiones y giros lingüísticos construidos a partir de la
palabra Fantoche que implica no solo
su significado dentro del arte del teatro sino un significado cultural que
expresa un sin número de características y costumbres que están en la sociedad
y cultura, que se definirán a continuación, para que el lector pueda detallar y
reconsiderar a través de algunos ejemplos en los que se manifiesta la fantochería.
Ámbito
académico
El ámbito académico es una
de las super- estructuras con más alcances e impactos en la sociedad pues se
trata de todo el aparato educativo que está anclado en estructuras de valor erradas
y equivocas. Un ejemplo de ello es el
modelo de educación por competencias, un modelo que se ha impuesto desde Europa
para toda Latinoamérica desconociendo el contexto y las realidades de los
países Latinoamericanos.
El modelo de educación por
competencias, como su nombre lo indica prepara al estudiante para ser
competente en una sociedad capitalista y de consumo que necesita preparar
ciudadanos egoístas con altas aspiraciones financieras para que estos sean los
esclavos de un sistema que está diseñado para que las personas consuman
desmedidamente, por esa razón se necesita que la educación refuerce a través
de los modelos educativos los anti-valores
de la competencia, individualismo, egoísmo y envidia.
El anterior es tan solo un
ejemplo de como se está moviendo la institución educativa en Latinoamérica,
pero al interior de las aulas desde hace mucho tiempo, desde que la educación
era dada por monjas y curas o desde la aparición de los mismos Sofistas griegos
que eran la comidilla de risas de Píndaro, quien se burlaba de ellos
llamándolos charlatanes por toda esa retórica que usaban para enredar, se
mantienen hasta los días de hoy esos mismos anti-valores estructurales dentro
de los espacios académicos que no ayudan a construir conocimiento sino que
destruyen a las personas.
Es común encontrar en la
Universidad profesores que presumen de mucha sabiduría y humillan a sus estudiantes
por no pensar como ellos. Actualmente la educación está cayendo en un citadera
y citadera de autores que se parace mucho al rezo sin esencia alguna. Se premia
al estudiante que cite más autores, que lea más libros, que hable de tal
personalidad académica con elocuencia, al que más enrede, al que diga mucho y
se extienda pero no diga nada al final. Pero
no se premia, ni se resalta, ni se le da más importancia a las inferencias
propias o a las conclusiones a las que llegue el estudiante con palabras
sencillas y sin citar a nadie. En resumidas cuentas lo que se valora es la
repetición del conocimiento, no el conocimiento nuevo.
Cuando un estudiante se
atreve a decir algo novedoso con sus propias palabras, surge siempre la
pregunta ¿y quién dice eso? ¡Arguméntemelo con el respaldo de una cita de un
autor! ¿Usted quién es para decir tal cosa? Etc., etc… frente a estas continuas
exigencias el estudiante ya no sabe que decir pues todo lo debe citar, nunca
puede decir o armar una idea propia porque su idea no tiene validez, tiene
validez la idea de los grandes genios y debe elaborar ensayos, reseñas y
artículos que refieran el pensamiento de aquellos grandes hombres pero nunca puede
escribir o hablar sobre lo que él piensa con sus propias palabras, sobre determinada
circunstancia. Es obvio que para que alguien elabore sus ideas debe haber leído
e investigado mucho sobre otros temas pero a veces esa idea o esa idea novedosa
que un estudiante se atreve a exponer es silenciada o acallada de forma certera
por algún profesor con ínfulas de sabio.
Otra situación común en la
academia son los escenarios de intervención como los coloquios, simposios,
congresos, conferencias y demás. En estos espacios es común encontrar
exposiciones buenas, malas, regulares, exposiciones de mucha elocuencia pero
poco aporte y exposiciones sencillas donde se dice poco pero se dice mucho con
palabras sencillas que terminan aportando mucho más que las que están adornadas
con palabras y reforzadas con muchas teorías de grandes pensadores.
En este tipo de eventos
también es típica la aparición de presunción y fantochería por parte de algunas personas. Casi siempre estas
personas intervienen con preguntas que no construyen ni aportan nada en
especial pues la intención de sus preguntas es corchar, es decir hacer quedar mal al exponente que, casi siempre
es una persona principiante y no sabe cómo defenderse frente a estos ataques.
Sucede igual cuándo los estudiantes presentan la sustentación de su tesis de
pregrado, se enfrentan casi siempre a profesores que no han tenido el tiempo de
leer su trabajo pero que les critican feroz y despiadadamente el esfuerzo que
ellos han puesto en sus elaboraciones. Esto no quiere decir que la rigurosidad
este mal, esta crítica lo que pretende decir es que las opiniones y aportes de
profesores y compañeros deben siempre estar dadas bajo una atmosfera de respeto
y humildad frente a los demás, no bajo un halo de arrogancia como suele suceder
en este tipo de escenarios.
Es importante rescatar aquí
el valor de la pregunta, pues esta que ha sido estudiada por periodistas y
comunicadores sociales y otras profesiones ha venido perdiendo sentido y valor.
La pregunta ahora es usada para destruir no para construir conocimiento, es
usada para hacer quedar mal al otro y hacerme ver como el que sabe, el que debe
enseñarle a los demás. Por esa razón la
pregunta debe ser reconsiderada en la educación y debe enseñarse su valor, es
decir, se le debe enseñar al estudiante a preguntar y a cuestionar sobre lo que
realmente es importante, sobre la profundidad de los asuntos, no sobre las formas.
Algunos de los ademanes que
acompañan este tipo de escenarios y personajes maléficos para muchos
estudiantes, que se mueven en el mundo académico suelen ser personajes Snob o amantes de lo Snob. Aunque muchos de ellos no son
personas con malas intenciones (aunque algunos sí) suelen tomar una postura que
se aparta del resto de la gente, no por timidez, sino porque se sienten
superiores a los otros y consideran que no deben mezclarse con cualquier
persona porque ellos son más interesantes y son conocedores de temas que pocos
manejan.
Creo que las palabras como elegante, exclusivo,
aristocrático y otras por el estilo, son adjetivos malvados e indecentes, que
deberían borrase de los vocabularios que se precisen. Un sistema de Corte que
envía a los hombres de genio a puestos de segunda categoría es un sistema
esnob. Una sociedad que se las da de elegante e ignora las Artes y las Letras
es, en mi opinión, una sociedad esnob.
Vosotros que despreciáis a vuestros vecinos, sois unos esnobs. Vosotros, que
olvidáis a vuestros amigos de una manera indigna, para ir detrás de los que son
de una clase más elevada, sois esnobs. Vosotros, que os avergonzáis de vuestra
pobreza y de vuestra profesión, sois esnobs, como lo sois vosotros, los que os
vanagloriáis de vuestra ascendencia, o estáis orgullosos de vuestra riqueza.[7]
Finalmente
el presente texto, pretende invitar a todo el aparto educativo y a la academia
más precisamente para que el desarrollo de actividades intelectuales estén
dadas bajo conceptos realmente pedagógicos y humanos. En una exposición de un
coloquio, por ejemplo, un expositor de mucha categoría y un principiante deben
ser tratados con el mismo respeto, un expositor indígena, afro, campesino o con
características que no manejen el leguaje académico debe ser escuchado y
tratado con el mismo respeto que el gran científico o filosofo experto en
determinada materia porque todos los escenarios e invitados vienen a un lugar a
traer aportes y a dejar una semilla del saber que no debe despreciarse por
sencillo que sea su discurso.
Ámbito Social
Este
ámbito abarca otra serie de super-estructuras que podrían dar mucha tela para
cortar como es el ámbito político, una institución que está plagada de
personajes, que muchas veces resultan cómicos por su falta de vergüenza y
patetismo. Dichos personajes han comandado la Nación porque presumen de ser
elegantes doctores, refinados en su actuar, diplomáticos que por lo general
provienen de las familias más poderosas y que por sus modales y elegancia han
convencido al pueblo ciego de que ellos son los que deben gobernar, cuando
detrás de todos estos cuellos de corbata existen crímenes y corrupciones muy
grandes que luego se destapan pero que no obtienen las penas que merecen, pues
sus familias con su dinero se encargan de limpiar sus nombres.
En
un país como Colombia es respetado el político, el profesional, el doctor,
quien ostente un título es una persona digna de adoración y alabanza, así su
actuar sea deshonesto y corrupto. Esta situación es común y sucede igual al
interior de la institución familiar. Existen familias donde se alaba y se glorifica
al familiar de altos estudios, al familiar que posea fama o dinero y se
desprecia al familiar humilde y sencillo que por circunstancias económicas o de
suerte no pudo tener un título o un cargo prestante.
Estos
escenarios y lugares comunes de la sociedad Colombiana y Latinoamericana son el
reflejo de cómo esta sociedad está construida por sucesos y sentimientos que
provocan otros anti-valores como la ambición, la envidia, el egoísmo, el
individualismo, la competencia desmedida y desleal. En fin, tanto la
institución familiar como la política, económica, religiosa y educativa están
ancladas bajo estructuras donde se premia a quien más presuma y se anule la
sencillez y la humildad.
Invitación a la humildad
Finalmente
lo que se busca con esta reflexión y esta introspección colectiva de la
identidad y el pasado que nos ha construido como sociedad es ser conscientes de
la enfermedad psicológica que sufre la humanidad y de proponer un cambio desde
las súper-estructuras como es la intervención de la religión en la política y
la educación; el cambio efectivo del sistema Capitalista que ya no es
sustentable para el planeta porque sencillamente ni la intervención de la
religión sirve, ni el sistema de economía neo-liberal es funcional para la
felicidad de los seres vivos que habitan en este planeta.
Se
invita también a los lectores de este discurso a revisar un poco los modelos de
vida que llevan algunas comunidades que han permanecido armónicas y funcionales
con la biodiversidad por muchos siglos. Se invita a los lectores a empezar a
construir discursos y situaciones donde se premie la profundidad de los asuntos
no su forma, donde se premie la esencia de las cosas, donde se premie la
humildad y la sencillez. Se invita también a revisar nuevamente en otras
comunidades y culturas aquellos valores de los que carecemos y que podrían
salvarnos de muchas tragedias, empezando por la reducción de la población y la
aplicación de ecologías políticas y economías
ecológicas es posible lograr el cambio que tanto anhela el mundo enfermo.
Manfred
Max Nedd, importante economista y pensador latinoamericano expresó su felicidad
el pasado mes de Noviembre en la ciudad de Cali, por ser parte del grupo que
construirá la propuesta del nuevo Sistema que propone la ONU para resolver los
problemas que el actual Sistema no puede solventar. Esta propuesta está basada
en el proyecto de un país pequeño y humilde de los montes Himalaya en Asía,
llamado Bután.
Este
país propone un modelo donde lo importante no sea poseer, donde lo importante
no sea el PIB sino FIB (la felicidad interna bruta). Algunos países votaron a
favor del proyecto, otros no, pero aun así fue aprobado. Los países de América
que no votaron a favor fueron por supuesto, Estados Unidos y de Latinoamérica
Chile y Colombia.
Es
aquí donde no solo cabe decepcionarse, pues esa es la salida más fácil, es aquí
donde cabe seguir luchando para buscar un mundo que realmente comprenda que es
la paz, la armonía y la felicidad, lejos de sistemas fantoches, culturas
presuntuosas, costumbres falsas, egos y envidias que solo llevan a la humanidad
a su auto-destrucción.
[1] Artículo de la
Revista Soho: Guía para identificar a un Cachaco: http://www.soho.com.co/guia/articulo/guia-para-identificar-cachaco/23689
[3] ZEA Leopoldo, Ideas en torno de Latinoamérica. Volumen
I. Universidad Nacional Autónoma de México.
[4] Liévano Aguirre,
Indalecio (1983). Bolívar. Madrid: Cultura Hispánica del Instituto de
Cooperación Iberoamericana.
[5] Fernando Aínsah. Discurso identitario y discurso literario en
América Latina. Disponible en: http://amerika.revues.org/478
[6] ZEA, Leopoldo. América Latina, Largo viaje hacía sí misma. Universidad
Nacional Autónoma de México.
[7] MAKEPEACE T.
William. El libro de los esnobs. Ed.
Mondadon: Madrid, España. 1990

No hay comentarios:
Publicar un comentario