martes, 12 de marzo de 2013

LA FANTOCHERÍA: Análisis de un anti valor constante en los escenarios educativos, académicos, políticos, sociales y humanos de Colombia y América Latina.



 Autores: Esperanza Florian Chacón y Juan Aldana


Orígenes y razones

En la cotidianidad es frecuente encontrar personas que en la sociedad demuestran cosas que no son, personas que se endeudan por comprar un carro último modelo o un apartamento nuevo para encajar dentro de las exigencias de su núcleo social o para destacarse dentro de sus amistades, pero en la realidad no tienen para echarle gasolina al carro o para llenar la nevera de mercado en el apartamento lujoso. Estas personas exhiben con arrogancia lujosas prendas, accesorios y aparatos tecnológicos de última gama pero en la vida real dejan de comer y engrosan las listas de deudores morosos en las entidades financieras. Otras personas, aunque no sufren problemas financieros también presumen cosas que no son o cosas equivocas a la identidad natural del ser humano que distorsionan su personalidad mostrándolas en ultimas como seres ridículos y payasos.

Por ejemplo en Colombia, en ciertos escenarios, es típico encontrarse al  personaje narcotraficante que está en ascenso, más conocido en el lenguaje coloquial como traqueto de barrio, quien exhibe su camioneta último modelo, sus ropas y accesorios costosos, llamativos y de mal gusto, como una cadena de oro sobre el pecho peludo. Este personaje siempre va escoltado por sus acompañantes armados y sus mujeres igualmente llamativas y extravagantes que usan extensiones en su cabello y lentes de contacto de otro color. Son voluptuosas por los implantes mamarios y por las liposucciones en la cintura, tienen un maquillaje exagerado y accesorios que recargan sus rostros. Estas son algunas características de las personas escamosas o boletas, como se dice en Colombia a las personas que intentan llamar la atención y que presumen poder y dinero.

Pero esta escamoseria como se le llama en Colombia a la persona presumida y ostentosa, casi siempre es usada para calificar y describir únicamente a las personas adineradas pero de procedencia pobre o a los nuevos ricos, que intentan llamar la atención, en este caso a los traquetos y a las pre-pagos, (pre-pagos en Colombia son las prostitutas que acompañan a narcotraficantes, políticos o empresarios de mucho dinero, muchas de ellas son reinas, actrices, modelos, mujeres que pueden ser de procedencia pobre o clase media). Olvidando que la presunción no sólo actúa en el ámbito de la ilegalidad, la pobreza y la ignorancia, sino que se mueve en todas las esferas y en todos los ámbitos de la sociedad. La crítica y la burla a la pre-pago y al traqueto es la más común porque se da en un escenario más evidente, popular y extravagante como es la calle y la discoteca. Esta mofa a la extravagancia de estos personajes se refleja en telenovelas, chistes y en cualquier conversación cotidiana.
Sin embargo es en estas circunstancias donde cualquier persona, analista del tema o sociólogo se atreve a decir  que el pecado se ve únicamente en los pobres porque en las personas de tradición rica esta tendencia esta camuflada por el silencio, la complicidad, la hipocresía, la elegancia, el refinamiento y la aprobación social.

Un pequeño ejemplo de la anterior afirmación es El ciclo paseo cachaco, una actividad organizada para el festival de verano por el IDRD, Instituto de Recreación y Deporte de la ciudad de Bogotá. Está actividad surgió para promover el uso de la bicicleta urbana, con el fin de homenajear a la ciudad, en el mes de su cumpleaños; engalanando las calles capitalinas con atuendos y bicicletas de la época de los años 40's y 50's. Pero para participar de la actividad era necesario que las personas fuesen con atuendos de estas décadas, cuando el ciudadano bogotano era conocido como el Cachaco.

Aunque en apariencia la actividad es ingenua y buscaba la participación de la ciudadanía en el uso de la bicicleta, en el fondo es perversa porque no promueve el uso de la bicicleta, pues solo podían participar aquellos que tuvieran los medios para conseguirse un traje de la época, es decir promueve los valores Cachacos, no los valores deportivos y recreativos. Otra cuestión que se analizó de esta actividad fue la exposición que se presentó de la misma jornada en la estación Ricaurte de Transmilenio (transporte masivo de Bogotá) dónde se exhibieron fotografías de la actividad con una explicación sobre la importancia de rescatar las costumbres Cachacas, que trata de personas educadas, con buenos modales, cordiales, elegantes en el vestir, entre otros aspectos.

Pero ¿por qué se afirma aquí que promover los valores y costumbres Cachacas es algo perverso, si se habla de personas educadas, con buenos modales, cordiales y elegantes? Pues frente a esta actividad que fue de muy buen gusto para muchas personas y de muy mal gusto para otras que la consideraron como ridícula, snob y fantoche, cabe decir en este artículo que los valores Cachacos o del bogotano de los años 50s son respaldados por entidades del Estado que se olvidan de los verdaderos valores que caracterizaban a los Cachacos de aquella época que, aunque se engalanaban con atuendos de moda europea, su esencia distaba mucho de la humildad, la prudencia, la bondad, la igualdad y la humanidad.
El artículo de la revista Soho, titulado Guía para identificar un cachaco se describe con mucha precisión al bogotano de principios de siglo XX, detallado como una persona muy orgullosa de sus orígenes españoles, que viste ropas de estilo europeo, usa perfume franceses, es conocedor de vinos igualmente franceses, presume de estar “Divinamente” aun cuando este en banca rota y detesta sus orígenes indígenas, de hecho los desconoce y para rematar es amante del sacrificio de toros, más conocido en su medio social como el arte de la tauromaquia pues se siente muy español.[1]

… Todos los cachacos sin excepción tienen su cuna familiar en Europa. No es, sino que suene un pasodoble para que se vuelva español y salga palmoteando y gritando, “Ole” por todos los lados haciéndole un pase de verónica a su esposa con el mantel del restaurante; o que le den un vino a probar para que se le salga el francés, y sin ningún esbozo de vergüenza cañe acerca de las diferentes cepas y sus tonos taninos y astringentes. O que lo inviten a jugar bridge para que afloren los modales del caballero ingles que llevan dentro y haga trampa a diestra y siniestra. El Cachaco nunca se mezcló con el indígena porque lo consideraba francamente un indio. Sin embargo, si se mezcló entre su misma raza, y hasta a veces su misma familia, lo que desafortunamente terminó en el nacimiento de algunos niños que tuvieron pequeños problemas en su desarrollo mental y que algún día llegaron a ser presidentes de la nación.[2]
Teniendo en cuenta el anterior análisis, cabe entonces preguntarse ¿por qué desde los programas de Gobierno Distrital en una ciudad como Bogotá, tan pluricultural, tan pluri-etnica se patrocinan actividades que recuerdan con orgullo a personajes que fueron y son segregacionistas y que ostentan valores que no construyen armonía para una sociedad tan diversa como la bogotana? ¿Por qué desde las políticas públicas se construyen mecanismos que refuerzan estas actitudes presuntuosas y vanidosas?
De pronto sea desconocimiento e ignorancia de las raíces de estas costumbres, de pronto sea que por falta de sentido común se considera bueno todo lo que sea de costumbre y tradición, de pronto sea que los organizadores de estos eventos presumen de los mismos vicios que los Cachacos, de pronto sea que como ciudadanos de este país tenemos envolatada la identidad a tal punto de sentirnos orgullosos de situaciones que le han hecho mucho daño a la sociedad pero que históricamente ese daño ha sido tapado y camuflado por una educación igualmente mezquina y de valores trastocados.
Fantochería, escamosería, presunción, como se le llame a este anti-valor, es el objeto de estudio de esta investigación, que tiene por objetivo hacer un análisis y contar la historia de esta forma de ser para el enriquecimiento de los estudios éticos, sociales, humanos, históricos y latinoamericanos.

Mirando un poco en el pasado se pueden encontrar algunas situaciones qué explican los por qué de una sociedad fantoche, presumida y sin identidad como era la Bogotá Cachaca de los años cuarenta. Ciertas historias explican por qué la sociedad de este país, al igual que la mayoría de países latinoamericanos se fue perfilando en un modo de concebir la vida, de pensar, de ver el mundo y de verse a sí mismos muy particular. Para esto habrá que remontarse al pasado, a la época de la conquista, la colonia y la independencia pues fue en esos tres momentos históricos cuándo sucedió el borrón y la conformación de nuevas identidades en nuestra América.
El borrón también conocido como la yuxtaposición de la que habla Leopoldo Zea[3], pensador latinoamericanista, explica cómo la península ibérica (España y Portugal) se yuxtapone en la conquista y en la colonia sobre nuestra América, tapando, borrando y eliminando todo el legado indígena, (templos, dioses, ritos) silenciando todo el legado africano que se traía con la esclavitud de muchos pueblos afros en América, logrando esta acometida en gran medida con la herramienta evangelizadora del cristianismo que ayudo a sepultar demasiado del pasado precolombino.

Zea explica también cómo después con los procesos de independencia, la yuxtaposición volvió a repetirse pues las personas que quisieron construir nuestra América: los civilizadores de la independencia, tuvieron que sortear el destino de esta región a partir de una cultura de la improvisación. Sin tiempo para repensarnos, quisimos tapar y borrar todo el legado español que se construyó en la conquista y en la colonia para  construir una Nación asimilando rápidamente modelos de otras regiones que se consideraron más adelantadas, pues América Latina ya tenía metido en el espíritu, el virus del complejo de inferioridad o de bastardismo como lo llama Zea. Y fue así como fuimos copiando modelos de pensamiento como el positivismo francés, el utilitarismo inglés y el pragmatismo estadounidense para construir Nación rápidamente como por salir del paso, sin darnos cuenta que a esa vieja dependencia que teníamos con España le íbamos a yuxtaponer otra dependencia: el pensamiento y los modelos eurocéntricos y norteamericanos.

Sin lugar a dudas la independencia o la emancipación ha sido y será el gran problema para América Latina, lo afirma Zea y muchos latinoamericanistas que intentan escarbar en los porqués de una identidad tan singular como la latinoamericana. Siempre hemos anhelado un cambio, pero el lio fue haber buscado en un cambio de forma y no en un cambio de espíritu, un cambio que mirara más hacía dentro de lo que perdimos y no hacía fuera de lo que ya teníamos sobrepuesto. El error fue seguir mirando en la superficie y no adentrarnos a descubrir el conocimiento que se había tapado.
Estábamos buscando dónde no era, donde ya estábamos, por eso el trabajo era infructuoso. Zea cita a José Martí cuando dice: “ni el libro europeo, ni el libro yanqui daban la clave del enigma hispanoamericano, el problema de la independencia no era un cambio de forma, sino un cambio de espíritu”

Por estas razones espirituales (un mismo sentir colectivo), los alcances del concepto América Latina son amplios, profundos e intrincados, tejidos a base de muchos remiendos, retazos, parches y añadiduras. La originalidad en nuestra historia, la rapidez con la que nos adaptamos o intentamos recuperarnos de los fuertes golpes será siempre un motivo de orgullo, lo afirma Leopoldo Zea  y otros latinoamericanistas. Nuestra historia también es una de las razones para definirnos y reconocernos como diversos, como mezcla, pero también como torpes por querer ser por mucho tiempo lo que no éramos, como dice Zea, por ese afán inútil de ser distintos de lo que éramos, por volvernos tan sólo un eco y una sombra de una cultura de la que no hemos participado pero en la que queremos participar reproduciendo simplemente sus modelos. Entender el error nos hace hoy buscar a través de muchas formas el sentir, la esencia, un sabor propio que no puede ocultar los ritmos, las músicas, las costumbres, religiones, saberes, sentires precolombinos y africanos, un sabor propio que no puede ocultar la religión, la música, la cultura y los saberes europeos a los que quisimos no soltar por mucho tiempo, pero que hoy bajo otros criterios, bajo un reconocimiento propio de lo que somos, podemos decir en esta catarsis social que, hay cosas que podemos asimilar, otras que criticamos tajantemente y otras que no aceptamos de la cultura europea porque no somos los mismos.

A continuación se mostraran tres ejemplos históricos de Colombia, que muestran cómo la independencia como periodo emancipador de América Latina fue tan sólo una transición de una yuxtaposición a otra. Una independencia falsa por así decirlo, una independencia no completa, pues benefició únicamente a las clases dominantes de nuestra América siendo miope y ciega con los pueblos indígenas, los pueblos afros y los ya mestizos que se usaron de alguna forma para la guerra contra los Imperios pero que se olvidaron luego cuándo de construir Nación se trataba, pues el pensamiento eurocéntrico ya estaba tan fijo en la mente de los americanos que era imposible pensarnos de otra forma.

La primera historia, la del pacificador Morillo revela el sentimiento real de los Bogotanos de ese tiempo, los que se harán llamar tiempo después los Cachacos. La segunda historia, la del conflicto entre Bolívar y Santander devela bajo qué criterios se dio la independencia de la Gran Colombia y la tercera historia, la de Rafael Núñez y la regeneración evidencia como la independencia fue una segunda yuxtaposición y una segunda dependencia de Europa.

La historia del pacificador Morillo en el periodo conocido en Colombia como Régimen del Terror o la Reconquista por parte de España a Nueva Granada cuenta como en 1815, tras cinco años de guerra, Fernando VII envía desde España a las colonias americanas, la fuerza expedicionaria española más fuerte que haya cruzado el Atlántico para luchar contra los patriotas en todo el conflicto independentista americano. Su comandante fue Pablo Morillo, un experimentado general con muchas batallas encima. La expedición se conformaba por más de 12.000 hombres y unas 66 naves (18 barcos de guerra incluyendo un navío de línea) (Liévano Indalecio, 1996)

En el mes de febrero de 1816, Pablo Morillo hizo fusilar en Cartagena a los 9 primeros líderes patriotas. Empezaba así el llamado "Régimen del Terror", llamado así por la manera tan cruel como los españoles confrontaron el proceso de independencia.
Pedro María Ibáñez, historiador y periodista colombiano, relata en su libro Crónicas de Bogotá que, Pablo Morillo llegó a Zipaquirá después de haber sacrificado muchas víctimas por su orden en Cartagena, en Mompós, en Ocaña, y por la orden de su Teniente Calzada en San Gil y en Villa de Leiva, pero ante estas atrocidades fue recibido con sorpresa para él y para muchos, en Zipaquirá, con un baile, y en ese homenaje se suspendía la música con frecuencia para que las damas recitaran versos en alabanza a Morillo y en honor del Ejército expedicionario.

(Ibáñez, Pedro. 2010) El domingo 26, Morillo y su séquito salían de Zipaquirá para Santafé, en el camino se encontraron con una brillante cabalgata de señoras lujosamente ataviadas, y caballeros,  de familias principales, a caballo y en coche. Una buena música acompañaba a dicha numerosa y lujosa comitiva y una de las señoras saludo a Morillo sin saber que era él, así: «-Caballero-dijo con voz dulce y armoniosa, fijando en Morillo sus grandes ojos negros:-¡salud al victorioso Ejército pacificador de Tierra firme! Esta comisión de señoras y señoritas de la nobleza bogotana, que tengo el honor de presidir, así como la de caballeros que nos sigue, queremos saludar y felicitar al invicto General Morillo. ¿Nos podrán ustedes decir dónde hallaremos a Su Excelencia?»
Él aludido recorrió con la vista aquella brillante pléyade de hermosas mujeres, gallardamente montadas sobre ricos palafrenes, y después de una breve pausa contestó:
«-Gracias, señoras y caballeros, por las frases lisonjeras que por boca tan linda acabáis de prodigar al valeroso Ejército de que formamos parte. Pero el General en Jefe... viene de atrás» Y haciéndoles una cortés pero fría señal de despedida con la mano, continuó su camino
A la entrada de la ciudad y en la calle que había de recorrer para llegar a su habitación, encontró multitud de arcos triunfales y carros con comparsas, y banderas españolas, y flores, cortinas de damasco en todos los edificios, y señales del mayor entusiasmo y acendrado españolismo. El General permaneció impasible ante tan ruidosas manifestaciones.
(…) En breve circuló el rumor de que el General estaba en su casa, y que había desairado el recibimiento que se le tenía preparado. Muchos objetaban que no podía ser, puesto que, él había admitido análogos obsequios en otras poblaciones cercanas. Para salir de dudas, se formó una Comisión que fuese a ver si realmente era Morillo el hombre del levitón.
El General la recibió muy cortésmente, vestido de gran uniforme.
-Señores-les dijo: no extrañen ustedes mi proceder. Un General español no puede asociarse a la alegría, fingida o verdadera, de una capital en cuyas calles temía yo que resbalase mi caballo en la sangre fresca aún de los soldados de Su Majestad, en que ellos hace pocos días cayeron a impulsos del plomo traidor de los insurgentes parapetados en vuestras casas.
Aquella respuesta, que pronto se hizo pública, aguó por entonces la fiesta. A los dos días el General se trasladó al Palacio de los Virreyes.
 (Ibáñez, Pedro. 2010)

Luego de esto, Morillo, siguiendo las normas de guerra establece tres tribunales militares que ocasionaron la muerte de las figuras más destacadas del movimiento independentista como políticos y pensadores. También murieron personajes catalogados como informantes o colaboradores, entre los cuales estaban varias mujeres, como Policarpa Salavarrieta y Antonia Santos. Entre los desterrados por el Consejo de Purificación figuraron más de 90 sacerdotes.

Entre los condenados a muerte estuvieron personalidades como Antonio Villavicencio, natural de Quito, acusado de haber sido el causante indirecto de la disputa que dio origen al derramamiento de sangre del 20 de julio, y José María Carbonell, uno de los agitadores de verbo encendido durante esa jornada y miembro del gobierno patriota. Uno de los sitios para los fusilamientos en la capital fue la llamada "Huerta de Jaime", hoy conocida como la Plaza de Los Mártires. Allí cumplieron sentencia de muerte varios de los principales líderes de la revolución, tales como don Camilo Torres, fusilado de cara y expuesto por varios días a la intemperie. Otro de los fusilamientos destacados fue el del científico y militar, el coronel de ingenieros Francisco José de Caldas, conocido como el "Sabio" Caldas, el 29 de agosto de 1816. Una tradición sostiene que ante las peticiones de clemencia, Pablo Morillo contestó: "España no necesita de sabios". (Liévano, 1996)

Este acontecimiento que se detalla en las crónicas de Bogotá y en los libros de historia colombiana revela el sentir y el pensamiento de muchos de los habitantes de la capital de aquella época que no apoyaban el movimiento independentista y que por el contrario se consideraban españoles, no queriendo separarse de la llamada Madre Patria, España, aunque no fuese lo más conveniente para el progreso de ellos mismos y de la tierra que los vio nacer.

Otra historia que revela el desarraigo y el carácter egoísta de los pobladores y líderes de este país es la historia del General Francisco de Paula Santander y su separación paulatina con la visión que tenía Bolívar de gobernar las tierras liberadas. La historia cuenta como Santander luego de ser un personaje decisivo en la lucha militar contra el ejército real, otorgándole muchas victorias y organizando el ejército criollo fue elegido como Vicepresidente de Cundinamarca, Estado de la Gran Colombia, que por ese entonces incluía todo el territorio de la actual Colombia, mientras Bolívar luchaba por liberar más terrenos en Ecuador, Perú y Bolivia.
Las diferencias entre Bolívar y Santander fueron incrementándose por algunos incidentes como en el que Santander pidió un empréstito a los ingleses. Bolívar no aprobó los manejos de dicho empréstito que fue solicitado por Santander  para el levantamiento de la marina. Bolívar tampoco aprobó el clientelismo con el que Santander repartía puestos y beneficios para sí mismo y sus partidarios.

Las diferencias se agudizaron en 1826 tras el regreso victorioso de Bolívar cuándo se confirmó la elección de Bolívar como presidente y de Santander como vicepresidente. Los bolivarianos respaldaban la implantación de la constitución bolivariana en la Gran Colombia, constitución que implicaba el carácter vitalicio de la presidencia y la inexistencia de las elecciones, es decir, que con esto se pretendía que Bolívar fuera dictador de la Gran Colombia, pero Santander y sus adeptos preferían mantener la constitución que se había firmado en Villa del Rosario.

Tras haber Bolívar declarado la dictadura el 27 de agosto de 1828, la oposición a Bolívar se había incrementado entre los liberales neogranadinos quienes se habían reunido en sociedades secretas que llamaron, Sociedades de Salud Pública, como las de la Revolución francesa compuestas en su mayoría por estudiantes e intelectuales que se reunían a discutir temas políticos.

De una de esas reuniones salió la idea de matar a Bolívar. Para ello consiguieron adeptos en las Fuerzas Armadas, reclutaron veteranos, reservistas y sargentos y militares expulsados. A la medianoche del 25 de septiembre unos doce civiles y veinticinco soldados comandados por Pedro Carujo forzaron la puerta del Palacio Presidencial (Palacio de San Carlos) y asesinaron a los guardias, tras lo cual buscaron el cuarto de Bolívar. Manuela Sáenz quien se encontraba esa noche con Bolívar lo despertó. Al enterarse de lo que sucedía, Bolívar cogió su pistola y su sable y trató de abrir la puerta pero Manuela lo convenció de que escapara por la ventana. (Liévano, Indalecio, 1983)

Durante los días que siguieron fueron arrestados los supuestos culpables y se les siguió un juicio. Fue acusado Santander, y el almirante Padilla que fue condenado por el consejo, fusilado y rematado. Santander fue hallado culpable y fue degradado, expulsado deshonrosamente y condenado a morir fusilado por la espalda, pero su pena fue cambiada luego a exilio.
Los acontecimientos de la Conspiración Septembrina y los posteriores juicios por el Consejo de Ministros (en gran parte constituidos por militares venezolanos) contribuyeron a avivar el odio entre sectarios venezolanos y neogranadinos, que abrió el camino para la disolución de la Gran Colombia. (Liévano, Indalecio, 1983)[4]
Fue así como se dividió esta gran Nación, fue así como el proyecto de Bolívar de ser dictador no pudo cumplirse a cabalidad para organizar esta Nación y fortalecerla al punto de madurarla institucionalmente. Al parecer Morillo habría acabado con los mejores intelectuales del país y sólo quedaron aquellos ansiosos de poder, es una suposición que valdría la pena reconsiderarse.

Más adelante en 1887, en el periodo conocido como la Regeneración, impulsado por Rafael Núñez, conservador a ultranza, se inventaron la Constitución de 1886 que acabó con el federalismo, centralizando todas las instituciones, olvidando así a las provincias y a las regiones apartadas del país, acabando por segunda vez con el sueño de muchos líderes positivos de la época de Bolívar. Se inventaron también una figura llamada el Concordato con la iglesia católica de España. Desde ese momento y hasta 1991, el Gobierno le concedió poder a la iglesia católica y a los curas para intervenir en las decisiones públicas, políticas y legislativas de la Nación. A través de esa figura, Rafael Núñez volvió a venderle el país a España, pues todos los monasterios, claustros, conventos, y demás terrenos donde se ubicaron estas instituciones fueron concedidos a las congregaciones católicas de España, Francia o Italia, más conocidas como los Capuchinos, Jesuitas, Franciscanos, de la caridad, Esclavas de Cristo, Marías auxiliadoras, Rosaristas, etc.  La cuestión es que se le entrego la educación entera y la política entera a los curas y al poder español y europeo, y aún con todo esto nos preguntamos ¿por qué nuestro país es tan vendido al capital y a los intereses de los extranjeros? ¿Por qué no tenemos identidad y sentido de pertenencia?

¿Qué podemos esperar de toda una generación de 100 años de educación bajo principios morales y políticos muy equívocos, muy distintos y ajenos a nuestra identidad? Ni siquiera la misa se daba en español, hasta hace muy poco se oficiaba en latín y la gente criolla, los indígenas o los afros no entendían ni Muuuuuu… La letra con sangre entra, es verdad, pero a qué costo, a qué precio? ¿Al precio de desconocer por completo nuestras raíces y nuestra verdadera identidad? ¿Al precio de volvernos personas y ciudadanos con actitudes egoístas, egocentristas, orgullosas, presumidas y ridículas como los Bogotanos Cachacos de los años cincuenta en Bogotá que pretendían ser europeos sin tolerancia alguna por lo diferente a los modelos europeos?

La colonización y la independencia son sin duda los dos procesos que articularon a América Latina en dinámicas que la llevaron hacia el mismo punto: dependencia mental, dependencia económica, dependencia política, dependencia cultural de Europa y Estados Unidos.  Primeramente como una colonia de España o Portugal, proporcionando riquezas a sus imperios y secundariamente como una Nación fabricada a partir de modelos y estructuras europeas y norteamericanas con las que se debió pactar muchos tratos (Panamá entre otros) dónde los menos beneficiados fueron los pueblos latinoamericanos, pues la representación política o el problema de las clases hegemónicas de América Latina es y ha sido siempre ese sentimiento constante de nostalgia que, no les permitió ni les permiten aún representar efectivamente a nuestra América,  pues todavía desean pactar con los otros, los europeos y norteamericanos para vivir allá, pues no hay anhelo de estar aquí, ni de construir aquí, sólo hay deseo de saquear, de guaquear, de beneficiarse sin agradecer, sin regresar nada a la tierra que les da el poder y la riqueza.

Y los líderes que si pensaron en construir en esta tierra vieron sus esperanzas muertas, no sólo el proyecto de Bolívar se hecho a pique, también los proyectos de grandes líderes como Gustavo Rojas Pinilla, Gaitán, Galán y de otras personalidades positivas para el desarrollo de la nación se obstruyeron. Las ansias de poder de nuestros líderes no permiten la unificación y la organización de una nación y la consecuencia de ello es toda una raza y toda una genealogía de familias oligarcas con sus presidentes y partidos políticos que se traicionan unos a otros por el poder, porque Colombia, al igual que todos los países latinoamericanos es una Nación que desde sus inicios no supo reconocerse a sí misma, no supo quererse, abundo el egoísmo, la ambición y la vanidad. Falto mucha humildad y  dignidad para dirigir esta Nación que hoy paga las consecuencias con uno de los índices más altos de violencia e inequidad  y con la ignorancia completa sobre su historia y sus raíces verdaderas.

Colombia y muchos países no necesitan democracias débiles de cuatro años donde se reparten el poder entre las familias más poderosas, como ocurrió con el Frente Nacional, un periodo de tiempo en el siglo XX en el que Colombia cayo en lo más bajo de los abismos políticos, pues se decidió que el poder debía repartirse durante cuatro años para el partido conservador y durante los siguientes cuatro años para el partido liberal, no permitiendo que otras voces y movimientos se expresaran o se representaran a nivel político. La excusa de las familias poderosas y sus líderes conservadores y liberales era evitar la guerra partidista que estaba acabando con el pueblo, pero la verdad era que estos líderes pretendían concentrar el poder en las manos de ellos mismos y de sus familiares y de sus predecesores para siempre, de forma egoísta sin ética y sin moral alguna.

Colombia es un país fruto de esta historia sin identidad, es un país que está compuesto por muchos ciudadanos que critican duramente las dictaduras de izquierda que se tejen actualmente en Venezuela o la que se vive por largo tiempo en Cuba, desconociendo los errores internos que como Nación y pueblo no le da el derecho ni la autoridad para juzgar los destinos de otros pueblos y naciones.

El problema

Es aquí donde se debe señalar que la falencia corresponde  a un problema ético y moral. Es un problema de valores dentro de las familias que componen estos territorios, que no solo envuelve a Colombia sino que se ve igualmente manifiesto en toda Latinoamérica. Este problema ético a su vez se revierte de forma automática en todas las esferas que componen la sociedad, como es la política, economía, educación, religión y demás sectores de la sociedad.

La falta de identidad y de sentido de pertenencia es una de las causas que hacen de Latinoamérica y Colombia una sociedad fantoche, una sociedad que carece de raíces y que las busca donde no debe, ubicándose en un espacio de anti-valores que, promueve el consumo excesivo de productos de otros países, que promueve la esclavitud mental y psicológica de las personas para acceder a esos estilos de vida donde es importante aparentar y distinguirse en la sociedad de consumo como alguien de abolengo, de clase, de apellido, de altos estudios, de mucha academia, de elegancia, de refinamiento, de plata, de marca, de mucha categoría y de poder.

Pero si se abre un poco más el lente, se observa que el problema ético y moral no sólo es Latinoamericano, aquí se cae en el absurdo de imitar a naciones ridículas y presuntuosas que carecen por completo del valor más hermoso que podría tener la humanidad, la humildad. El problema es global, es un virus que ha contagiado desde tiempos remotos a casi todo el planeta, especialmente a las culturas occidentales. Algunas culturas de oriente y de otros puntos del planeta aún permanecen limpias de esta contaminación de anti-valores. Aún saben quiénes son, se reconocen desde tiempos ancestrales y no pierden su identidad y la sencillez de sus sentimientos, no desean ser otra cosa distinta de lo que son, se reconocen, tienen sentido de pertenencia, se aman, respetan la vida y buscan la armonía, la felicidad y logran ser felices.
  

Aspectos Globales

En las últimas décadas se ha empezado a hablar y a escribir demasiado sobre la identidad, sobre su importancia y sus características, los estudios latinoamericanos buscan esas pistas en la literatura, en la confusión de los conquistadores cuando llegaron al nuevo mundo, en las huellas de los primeros colonizadores y en el pensamiento del periodo de independencia:

Fue evidente desde el descubrimiento que a los conquistadores se les planteaban los problemas de cómo habérselas con la nueva realidad, relación cuyas respuestas implicaban soluciones de tipo cultural. Es lo que José Juan Arrom ha llamado el ser de la tierra, ese “conjunto de las nuevas soluciones, ese vivir de una manera diferente en una tierra diferente que crea, por extensión, un clima social parecido, pero no idéntico, al de la vieja patria lejana”
Estos “seres mudados”, estos otros, alimentaron durante el período colonial, la famosa discusión sobre los “españoles americanos” y llevarían al sucesivo acento que se puso en América en lo criollo, lo indígena, lo hispánico, lo europeo o sobre el mestizaje cultural, para resaltar las características primordiales de una identidad que se consideraba al mismo tiempo única y diversa, pero en todo caso diferente al resto del mundo.
A partir de la Independencia y a todo lo largo del siglo XIX, el proceso de diferenciación se agudiza. Se empieza a hablar del ser americano, de la idea de América, de la americanidad, de la conciencia nacional, de expresión u originalidad americana. Las nociones de idiosincrasia, de autoctonía y de peculiaridad se suceden para referirse a una preocupación planteada tanto a nivel nacional (cuando no nacionalista) como continental.[5]

Sin lugar a dudas la actual cultura americana y latinoamericana tiene más recuerdos o está construida bajo la memoria del viejo mundo, de Europa, pues el mundo precolombino fue exterminado en gran parte y las raíces culturales de los esclavos traídos de África también fueron anuladas por la imposición de la cultura Europea. Es decir que casi todo el legado cultural, el idioma, la religión, la forma como el pensamiento se construye y se expresa, incluso este texto que se escribe aquí es concebido bajo los parámetros de la cultura occidental.
Siendo esta la realidad, cabe decir entonces que los valores, la ética y la moral con la que se construyeron los pueblos en Latinoamérica y sus respectivas naciones estuvieron determinados por una nostalgia del viejo mundo, por las mismas costumbres y valores de la cuna occidental.

Al parecer las evidencias demuestran que, la presunción o esa fantochería que caracteriza el comportamiento de muchas de las gentes de Latinoamérica tienen su raíz en la cuna occidental. Y aunque la presunción es una forma de ser que se evidencia en todas las culturas y civilizaciones, lo de presumir con las raíces de otro continente o querer parecerse al estilo de vida que se lleva en el viejo mundo es un tipo de mascara propia de América Latina, de un continente al que le arrancaron su identidad y le impusieron otra, equivocándose en ese armazón que ha significado la busca de reconocimiento y la búsqueda de identidad. Sin embargo, este escrito no trata de adjudicar culpas, trata de indagar en las raíces de la falta de identidad, sentido de pertenencia o el complejo de inferioridad o el complejo de bastardismo[6] como lo llamaría Zea, que tiene su origen en las enfermedades psico-sociales de las naciones imperialistas y colonizadoras de Europa.

Lo que no sabían las familias presuntuosas de Latinoamérica era que esos modelos, sentires y pensamientos que estaban copiando y reproduciendo de europea provenían también de una identidad construida bajo una psicología social distorsionada, enferma, con patologías tan severas en el seno familiar, psicológico y social de sus gentes que han dado como resultado genocidas, asesinos en serie, asesinos en masa y diferentes tipos o categorías de maldad que no existían en la América Precolombina.  Cabe aclarar aquí que no se está diciendo que la maldad se origine en Europa, la maldad ha estado presente en todas las culturas. Lo que se pretende evidenciar es cómo los niveles de maldad de Europa eran mucho más altos que los de América precolombina, por su desarrollo tecnológico y armamentístico, siendo la conquista no sólo la primera forma de capitalismo, sino un genocidio a escalas gigantescas que ningún pueblo o tribu americana hubiera vivido en su historia y de lo que estúpidamente las nuevas naciones americanas no querían saber pues deseaban olvidar esa atrocidad para pretender ser lo que no eran, europeos.

Otra cuestión que también debe aclararse en este punto, es que no se pretende analizar la maldad en sí, ni de dónde se origina la violencia, porque es claro que está presente donde quiera que esté el hombre, sino que más allá de eso, se pretende observar los códigos éticos, las aprensiones y las formas de castigo de las dos culturas que se encontraron para demostrar como la cultura europea tenía un nivel de maldad mucho mayor y como la implementación del imperialismo en América y el subsecuente Capitalismo multiplicó en el nuevo continente y en todos los rincones dónde llegara el pensamiento europeo esos niveles de maldad a escalas impensables, tan impensables como qué Colombia sea el país del narcotraficante más rebelde y ostentoso de la historia Pablo Escobar, del asesino en serie que se presume fue quién más mato personas en la edad moderna, Pedro Alonzo López, el moustro de los andes y uno de los países más violentos e inequitativos del mundo.

Las cárceles y la inquisición fueron las formas de castigo que imponían los países imperialistas de la época, mientras que en América Precolombina la Justicia Indígena como la conocemos hoy, era y es aún en los pueblos que sobrevivieron un conjunto de normas basadas en valores y principios culturales propios, no impuestos, ni copiados, con procedimientos y prácticas propias que regulaban la vida social en la comunidad y el territorio. Las reparaciones a las transgresiones a dichas normas eran y son por la vía de la recomposición, la compensación, y/o la remediación de los daños causados, y no sólo por la vía del castigo, que es la forma preponderante en la Justicia Ordinaria u occidental. Habrá entonces que recordar aquí la frase de Dostoievski que reza: el grado de civilización de una sociedad se mide por el trato a sus presos. En ese sentido los pueblos precolombinos estaban más avanzados pues tenían un sentido de Justicia muy evolucionado en comparación con Europa.

Indiscutiblemente la Fantochería, la ostentación y ese grado de maldad y de anti-valores son patologías y enfermedades sociales heredadas de Europa. La conquista no sólo trajo la peste y la sífilis, trajo también la psicopatía social y las enfermedades psicológicas llamadas fascismo, nazismo e intolerancia. Y aunque el miedo a la diferencia ha estado presente en todos los pueblos, nunca antes se configuró de la manera como se dio en Europa. El Capitalismo dado desde su primer momento en la conquista de América reforzó estos anti-valores y los imprimió en los corazones de las familias dominantes y no dominantes de la América que se estaba formando.

Es así como América Latina en su falta de identidad y en su búsqueda de reconocimiento se ha buscado tonta y absurdamente en la herencia de anti-valores europeos. Las familias americanas se enorgullecían de sentimientos fascistas, que eran muy nocivos para la construcción de una sociedad evidentemente pluri-etnica, pluri-racial y pluri-cultural como la del nuevo mundo. Personajes como Adolfo Hitler, Mussolini y Franco,  son ejemplo de genocidio y de cómo Europa no se volvió fascista, nazi, segregacionista y xenofóbica tan sólo por el hecho de que surgiera un líder con un discurso nacionalista y racista. Debieron estar dadas las condiciones para que ese discurso tomara fuerza, debió surgir bajo un horizonte de expectativas que le auguraron un éxito total a la maldad de este personaje, pues ninguno de estos sujetos genocidas, anteriormente mencionados cambió la mentalidad de las personas, todo lo contrario, el pueblo europeo ya era fascista y dio como resultado líderes y pensadores fascistas y genocidas, implantando este modelo de anti-valores en todos los lugares dónde se expresaba su pensamiento. El fascismo en sus diferentes caras era el sentimiento más vivo en las clases dominantes y no dominantes en la América colonial e independentista, heredado por supuesto de Europa. La fantochería fue tan sólo una de las caras del fascismo que surgió en América Latina pues como lo documentan las múltiples historias y crónicas, las familias de abolengo que construyeron nación lo hicieron bajo la nostalgia por el viejo mundo, por querer ser como ellos, por querer ser algo que no eran, configurando así una falsa independencia en la conformación tan sólo de unos países que continuaban dependientes de los modelos y sentires europeos.

Para entender un poco la patología social que es propia de Europa y que se trasladó a Latinoamérica, habrá que remontarse a dos elementos  que se fusionaron para ser los responsables del pensamiento fascista, del pensamiento que promueve la presunción, el falso orgullo, el egocentrismo, el individualismo y los sentimientos más mezquinos que son los responsables del conflicto de valores en el mundo actual.

Esos dos elementos que se fusionaron son el pensamiento occidental, originado en la antigua Grecia con su reconfiguración en el Renacimiento y la Modernidad, que se entendió muy bien con el Judeo-Cristianismo, religión que aparentemente dista mucho del pensamiento racional, científico y filosófico  pues su discurso está basado en la fé, en el pensamiento mágico que es opuesto a la razón;  pero en el fondo tanto el pensamiento occidental como las creencias judeo-cristianas sostienen los mismos intereses y van hacia el mismo lugar.  Ambos elementos están anclados sobre los mismos pilares: el fascismo, la individualidad, el egocentrismo, la vanidad y el falso orgullo. Por esta razón el mundo occidental ha venido dando vueltas en el mismo círculo vicioso. Del antropocentrismo  se pasó al teocentrismo y de este se volvió al antropocentrismo y así continuará el mundo occidental hasta que no comprenda los sentidos de humildad, cooperación y comunidad que manejan otras culturas como las precolombinas o las que habitaban en el Tíbet antes de ser exiliados por el comunismo chino y que les ha servido desde siempre para convivir en paz y armonía.

¿Pero por qué se afirma que el pensamiento occidental promueve valores perjudiciales para la armonía de la humanidad? ¿Por qué se afirma lo mismo con la religión Judeo-Cristiana?
Cabe aclarar en este punto que, el pensamiento griego dador de tantas luces para el desarrollo de la humanidad no es el culpable de los modelos egoístas que hoy proliferan en el mundo actual.  No fue el pensamiento clásico sino su reconfiguración en la edad moderna con el surgimiento del capitalismo y el libre comercio (liberalismo) lo que re-significo y potencio lo que había de egoísta en el pensamiento griego. Bajo esta aclaración se analiza entonces lo negativo y lo destructivo del asunto, la raíz de la ambición, egoísmo, presunción y falta de humildad del actual mundo occidental que fue configurado a partir de esos elementos.

La filosofía griega tuvo su gran expansión durante el helenismo, posteriormente su pensamiento fue adoptado por el Imperio romano, más adelante se relacionó de forma estrecha con el cristianismo y tuvo su definitiva recuperación en el siglo XIII con el Renacimiento cuando  la filosofía griega se continuó estudiando para dar lugar al pensamiento de la Edad Moderna, hasta convertirse en uno de los pilares de la actual cultura occidental.
Algunos de los conceptos que dieron lugar a las actuales patologías y enfermedades sociales que aquejan el mundo actual como el motivo de este estudio que es la Fantochería y la presunción, surgieron en Grecia y se re-ordenaron en la edad moderna. Conceptos como: el racionalismo, individualismo, libertad y democracia estructuraron la forma de pensar la política, la ética, la economía y el arte de nuestra sociedad.  El hombre como medida de todas las cosas o el antropocentrismo como la base para hablar de las libertades humanas, de la libertad de expresión y de la democracia fueron algunos de los ejes que se retomaron en la edad Moderna para provocar que la construcción del Capitalismo y el libre comercio tuvieran éxito en el mundo entero. Algunos  pensadores del modernismo tomaron entonces las bases de la filosofía clásica para vender la idea del Capitalismo, prometiendo un mundo de libertades donde cada quien podría ser lo que quisiera, gracias a la venta y la compra de productos y mercancías. Pero tanta dicha no fue cierta, el mundo cayo en el error más grande de toda la historia de la humanidad, creyó en esta idea y se volvió esclavo del consumo y de todo lo que caracteriza el mundo capitalista destruyendo la fauna y la flora y autodestruyéndose con la destrucción del planeta.

Otro elemento que ha ayudado a reconfigurar el mundo egoísta, presuntuoso e individualista es la religión Judeo-Cristiana que fue adoptada por el imperio Romano y luego por las poderosas Naciones que se conformaron en Europa y Norteamérica. En últimas, tanto el pensamiento imperialista que caracterizó la Roma de esos días como los países emergentes de la Modernidad estaban completamente identificados con la visión Judeo-Cristiana.
Como se mencionó anteriormente, el pensamiento racional no dista mucho del Judeo-Cristianismo ya que ambos se anclan en las mismas columnas y están sembrados con los mismos valores. Si en el individualismo y racionalismo prolifera el pensamiento Antropocéntrico, en el Judeo-Cristianismo prolifera el Teocéntrico, en todo caso siempre hay un centro y lo importante siempre será el centro.

Sin entrar en detalles que podrían dar motivos para otro estudio, las creencias Judeo-Cristianas de un solo dios y de una sola verdad que debe imponerse y propagarse a través del evangelio como sucede con el cristianismo o de la sangre como sucede en el Judaísmo parten de la base de un pensamiento fundamentalista donde se anula por completo los demás dioses y las demás ideas y concepciones de mundo, dónde se promueven anti-valores tan tóxicos para la sociedad como el machismo, la segregación racial, la homofobia, y la imposición ideológica violenta.

La conformación de la sociedad Norteamericana es un claro ejemplo de como la religión Judeo-Cristiana promovió una serie de valores aparentemente buenos en el sentido que le da al hombre pasión por el trabajo, auto-exigencia, expansionismo, excelencia en su actuar, entre otras cosas, pero por otra parte promueve la visión ambiciosa, egoísta, vanidosa, gloriosa, fascista y segregacionista en el hombre.

Los ejemplos de homofobia, racismo, machismo y expansionismo salvaje de una idea están muy bien descritos en la Biblia y se podrían citar un sin número de versículos que cuentan este tipo de situaciones. La historia del Cristianismo, como la del Judaísmo o la religión Musulmán que también es monoteísta puede dar testimonio de cómo la religión actúa como mecanismo de poder político para lograr metas ambiciosas y egoístas de ciertos líderes. Sucedió en las historias fabulosas de Abraham y Moisés para la conformación del  pueblo de Israel, sucedió con las cruzadas, sucedió en la colonización americana, en la conformación de Estados imperialistas como Estados Unidos y sigue pasando hoy con la masificación de movimientos y congregaciones religiosas que quieren ser únicas y totales.

Muchos de los lectores excusaran al dios Judeo-Cristiano pues según ellos, su dios no tiene culpa alguna con las actuaciones de los líderes y defenderán su existencia con todas sus fuerzas. Lo cierto en esta discusión es que exista o no exista un dios, ese no es el problema, el caso es que el dios Judeo-Cristiano llamado Yave o Jehová sea real o invención humana es un dios muy equivoco y toxico para el desarrollo de la humanidad y no puede ser excusado por el actuar igualmente feroz de sus líderes pues partiendo de las mismas premisas bíblicas que describen sus características, el dios Judeo-Cristiano es un dios vanidoso, celoso, que le da ira, tiene venganza, es guerrerista, aborrece a la mujer, al extranjero y al homosexual. Entonces ahí mismo están las referencias de un dios ambicioso, bélico e imperialista.

Estas descripciones bíblicas de dios son interpretadas por algunos sectores de forma inocente, otros pensadores llegan a afirmar que la idea de Jehová habla del primer fascista o del nacimiento del fascismo en la humanidad. Sin lugar a dudas la religión Judeo-Cristiana y el pensamiento individualista y racional dio lugar a la conformación de la actual sociedad Capitalista donde el imperialismo de ciertos países, su actuar individualista, guerrerista y egoísta ha provocado que sean el centro de la escena y el motivo para que muchos deseen ser como estas sociedades.

Países como Estados Unidos, Alemania, Francia, Inglaterra y otros tantos han impuesto su cultura, su modo de pensar el mundo, el arte, la tecnología, el idioma y sus productos al resto de países del planeta. La globalización, los nuevos sistemas de transporte, la explosión tecnológica, mediática, informática trajo consigo una aceleración y crecimiento para el sistema capitalista.  Ya son pocas las comunidades que mantienen vivos los valores comunitarios y colectivistas. Son pocos los países que se atreven a pensar distinto al sistema capitalista pues este está diseñado para ser el único y para cerrarle las puertas a todo aquel que se atreva a cuestionarlo. Cuba o Palestina son algunos ejemplos de los países que se han mantenidos dignos frente a las grandes potencias que han censurado sus voces y los han intentado anular a punta de fuego bélico.

La consecuencia de optar por un sistema Fantoche que promete mucho y no cosecha nada es la autodestrucción como especie humana, pues al optar por un sistema que refuerza los anti-valores de la vanidad, la presunción, el individualismo, la ambición y el egoísmo se ha terminado por destruir todo aquello que nos hace humanos, todo lo verdaderamente bello que se encuentra en la sencillez, en las cosas pequeñas, en la humildad, amargando y haciendo infeliz al hombre, robándole su felicidad entera.

Carlos Marx describía estos fenómenos como los efectos que causan las instituciones en el hombre. El Judeo-Cristianismo y el Capitalismo han transformado al hombre de forma negativa y esto se prueba con el análisis que hizo Marx del Capitalismo, pues el hombre abandono su antiguo sistema feudal y empezó a comerciar libremente para convertirse en un burgués con los mismos o mayores poderes que los antiguos monarcas que lideraban por razones de casta y sangre. Cuándo esta transformación se dio en el mundo, los conceptos de libertad, democracia volvieron a brotar para respaldar las ideas industriales del mundo moderno y al transformarse las instituciones, el hombre cambió sus valores, la humanidad efectivamente empeoró, se volvió más egoísta y avara.

Esta transformación de valores que se da del exterior hacia interior se conoce en la teoría de Marx como la estructura y la super-estructura, donde el pensador afirma que al cambiar las super-estructuras como son las instituciones políticas, económicas, religiosas o educativas pues cambia la estructura de valores de los hombres. Toda esta idea es amparada bajo la idea sociológica de que el hombre no debe ser analizado como un ente individual y solitario sino como el resultado de una cantidad de características y efectos sociales y ambientales que lo determinan.

Bajo esta idea el presente estudio sobre la Fantochería o la presunción latinoamericana y la Colombiana es expuesto a través de algunos ejemplos y escenarios que describen perfectamente el actuar Fantoche con sus respectivas consecuencias nocivas para el desarrollo de la humanidad, que han sido fruto del nacimiento del Capitalismo, de un sistema económico que nació con el descubrimiento de América, con la implantación de colonias por parte de las naciones europeas y con la implantación de sistemas religiosos, políticos y filosóficos que se habían tejido siglos atrás pero que se reordenaron en esa yuxtaposición que fue América latina para dar a luz sentimientos como La Fantochería.  Fantochería o presunción por ser de otro continente, falta de identidad y complejo de bastardía se dieron bajo un horizonte que propició que esta perturbación psico-social se tejiera y creciera en Latinoamérica.

Escenarios de acción

Antes de iniciar en una serie ejemplos sobre ciertas costumbres destructivas de nuestra cultura que son nutridas y compuestas por estructuras de valores muy acomodados al pensar y al actuar de las gentes en la sociedad,  que a su vez son los pilares de las vigentes super-estructuras políticas, económicas, religiosas y culturales en general, por lo menos en Occidente; es necesario dar nitidez sobre la palabra Fantochería o Fantochismo que ha sido usada como hábito cultural en el lenguaje coloquial colombiano e hispano parlante en general como un modo de referirse a un actuar falso, mentiroso y alejado de la verdad que indica denuncia, descontento o acusación hacía ese mismo anti-valor. A veces también implica burla y en muchas ocasiones complicidad pues la palabra no sólo es usada para criticar este actuar sino también para identificarse de manera chistosa con ese modo de pensar y actuar que en algún momento ha sido parte de nuestra mentalidad personal y que por esa misma razón, este documento no se queda en un análisis de factores externos sino que escarba en los elementos psicológicos internos, perversos, personales y colectivos bajo los cuáles estamos construyendo o mejor destruyendo la sociedad, creyendo también para efectos de propósitos en este documento como importante y fundamental que el primer paso para esa curación colectiva es aceptar la enfermedad psicológica que tiene la sociedad. Sólo aceptando que la sociedad está enferma, mentalmente enferma y colectivamente enferma se podrá entender los diferentes componentes de esa enfermedad como lo es la fantochería.

Fantochería o Fantochismo  es una palabra de uso coloquial y cotidiano para las personas de habla hispana, esta palabra surge de la palabra Fantoche (del Fr. Fantoche) que significa, Títere o figurilla que se mueve por medio de hilos, también hace referencia a un sujeto aniñado, ridículo o vanamente presumido. Fantochada viene siendo entonces la acción propia de Fantoche y Fantochar vendría a ser el verbo que aún no se reconoce en los diccionarios. Si existiera el oficio, el trabajo o la profesión de Fantochero entonces se podría aplicar el sufijo (ia) dando como resultado Fantochería al lugar o espacio donde se ejerce el oficio de Fantochero. Si las Fantochadas fuesen reconocidas como una doctrina, tendencia, teoría o sistema, entonces se podría aplicar el sufijo (ismo) dando como resultado la tendencia del Fantochismo. Pero no existe tal espacio conocido como la Fantochería ni tal tendencia conocida como Fantochismo, ni es la intención de este documento proponer tal disparate a los expertos en lenguas y gramática. Tan sólo se pretende vislumbrar como estas palabras conocidas como Fantochería y Fantochismo están siendo usadas en el lenguaje coloquial y en la jerga de los países hispanos como expresiones y giros lingüísticos construidos a partir de la palabra Fantoche que implica no solo su significado dentro del arte del teatro sino un significado cultural que expresa un sin número de características y costumbres que están en la sociedad y cultura, que se definirán a continuación, para que el lector pueda detallar y reconsiderar a través de algunos ejemplos en los que se manifiesta la fantochería.

Ámbito académico

El ámbito académico es una de las super- estructuras con más alcances e impactos en la sociedad pues se trata de todo el aparato educativo que está anclado en estructuras de valor erradas y equivocas.  Un ejemplo de ello es el modelo de educación por competencias, un modelo que se ha impuesto desde Europa para toda Latinoamérica desconociendo el contexto y las realidades de los países Latinoamericanos.

El modelo de educación por competencias, como su nombre lo indica prepara al estudiante para ser competente en una sociedad capitalista y de consumo que necesita preparar ciudadanos egoístas con altas aspiraciones financieras para que estos sean los esclavos de un sistema que está diseñado para que las personas consuman desmedidamente, por esa razón se necesita que la educación refuerce a través de  los modelos educativos los anti-valores de la competencia, individualismo, egoísmo y envidia.

El anterior es tan solo un ejemplo de como se está moviendo la institución educativa en Latinoamérica, pero al interior de las aulas desde hace mucho tiempo, desde que la educación era dada por monjas y curas o desde la aparición de los mismos Sofistas griegos que eran la comidilla de risas de Píndaro, quien se burlaba de ellos llamándolos charlatanes por toda esa retórica que usaban para enredar, se mantienen hasta los días de hoy esos mismos anti-valores estructurales dentro de los espacios académicos que no ayudan a construir conocimiento sino que destruyen a las personas.

Es común encontrar en la Universidad profesores que presumen de mucha sabiduría y humillan a sus estudiantes por no pensar como ellos. Actualmente la educación está cayendo en un citadera y citadera de autores que se parace mucho al rezo sin esencia alguna. Se premia al estudiante que cite más autores, que lea más libros, que hable de tal personalidad académica con elocuencia, al que más enrede, al que diga mucho y se extienda pero no diga nada al final.  Pero no se premia, ni se resalta, ni se le da más importancia a las inferencias propias o a las conclusiones a las que llegue el estudiante con palabras sencillas y sin citar a nadie. En resumidas cuentas lo que se valora es la repetición del conocimiento, no el conocimiento nuevo.

Cuando un estudiante se atreve a decir algo novedoso con sus propias palabras, surge siempre la pregunta ¿y quién dice eso? ¡Arguméntemelo con el respaldo de una cita de un autor! ¿Usted quién es para decir tal cosa? Etc., etc… frente a estas continuas exigencias el estudiante ya no sabe que decir pues todo lo debe citar, nunca puede decir o armar una idea propia porque su idea no tiene validez, tiene validez la idea de los grandes genios y debe elaborar ensayos, reseñas y artículos que refieran el pensamiento de aquellos grandes hombres pero nunca puede escribir o hablar sobre lo que él piensa con sus propias palabras, sobre determinada circunstancia. Es obvio que para que alguien elabore sus ideas debe haber leído e investigado mucho sobre otros temas pero a veces esa idea o esa idea novedosa que un estudiante se atreve a exponer es silenciada o acallada de forma certera por algún profesor con ínfulas de sabio.

Otra situación común en la academia son los escenarios de intervención como los coloquios, simposios, congresos, conferencias y demás. En estos espacios es común encontrar exposiciones buenas, malas, regulares, exposiciones de mucha elocuencia pero poco aporte y exposiciones sencillas donde se dice poco pero se dice mucho con palabras sencillas que terminan aportando mucho más que las que están adornadas con palabras y reforzadas con muchas teorías de grandes pensadores.

En este tipo de eventos también es típica la aparición de presunción y fantochería por parte de algunas personas. Casi siempre estas personas intervienen con preguntas que no construyen ni aportan nada en especial pues la intención de sus preguntas es corchar, es decir hacer quedar mal al exponente que, casi siempre es una persona principiante y no sabe cómo defenderse frente a estos ataques. Sucede igual cuándo los estudiantes presentan la sustentación de su tesis de pregrado, se enfrentan casi siempre a profesores que no han tenido el tiempo de leer su trabajo pero que les critican feroz y despiadadamente el esfuerzo que ellos han puesto en sus elaboraciones. Esto no quiere decir que la rigurosidad este mal, esta crítica lo que pretende decir es que las opiniones y aportes de profesores y compañeros deben siempre estar dadas bajo una atmosfera de respeto y humildad frente a los demás, no bajo un halo de arrogancia como suele suceder en este tipo de escenarios.

Es importante rescatar aquí el valor de la pregunta, pues esta que ha sido estudiada por periodistas y comunicadores sociales y otras profesiones ha venido perdiendo sentido y valor. La pregunta ahora es usada para destruir no para construir conocimiento, es usada para hacer quedar mal al otro y hacerme ver como el que sabe, el que debe enseñarle a los demás.  Por esa razón la pregunta debe ser reconsiderada en la educación y debe enseñarse su valor, es decir, se le debe enseñar al estudiante a preguntar y a cuestionar sobre lo que realmente es importante, sobre la profundidad de los asuntos, no sobre las formas.
Algunos de los ademanes que acompañan este tipo de escenarios y personajes maléficos para muchos estudiantes, que se mueven en el mundo académico suelen ser personajes Snob o amantes de lo Snob. Aunque muchos de ellos no son personas con malas intenciones (aunque algunos sí) suelen tomar una postura que se aparta del resto de la gente, no por timidez, sino porque se sienten superiores a los otros y consideran que no deben mezclarse con cualquier persona porque ellos son más interesantes y son conocedores de temas que pocos manejan.

Creo que las palabras como elegante, exclusivo, aristocrático y otras por el estilo, son adjetivos malvados e indecentes, que deberían borrase de los vocabularios que se precisen. Un sistema de Corte que envía a los hombres de genio a puestos de segunda categoría es un sistema esnob. Una sociedad que se las da de elegante e ignora las Artes y las Letras es, en mi opinión, una sociedad  esnob. Vosotros que despreciáis a vuestros vecinos, sois unos esnobs. Vosotros, que olvidáis a vuestros amigos de una manera indigna, para ir detrás de los que son de una clase más elevada, sois esnobs. Vosotros, que os avergonzáis de vuestra pobreza y de vuestra profesión, sois esnobs, como lo sois vosotros, los que os vanagloriáis de vuestra ascendencia, o estáis orgullosos de vuestra riqueza.[7]

Finalmente el presente texto, pretende invitar a todo el aparto educativo y a la academia más precisamente para que el desarrollo de actividades intelectuales estén dadas bajo conceptos realmente pedagógicos y humanos. En una exposición de un coloquio, por ejemplo, un expositor de mucha categoría y un principiante deben ser tratados con el mismo respeto, un expositor indígena, afro, campesino o con características que no manejen el leguaje académico debe ser escuchado y tratado con el mismo respeto que el gran científico o filosofo experto en determinada materia porque todos los escenarios e invitados vienen a un lugar a traer aportes y a dejar una semilla del saber que no debe despreciarse por sencillo que sea su discurso.

Ámbito Social

Este ámbito abarca otra serie de super-estructuras que podrían dar mucha tela para cortar como es el ámbito político, una institución que está plagada de personajes, que muchas veces resultan cómicos por su falta de vergüenza y patetismo. Dichos personajes han comandado la Nación porque presumen de ser elegantes doctores, refinados en su actuar, diplomáticos que por lo general provienen de las familias más poderosas y que por sus modales y elegancia han convencido al pueblo ciego de que ellos son los que deben gobernar, cuando detrás de todos estos cuellos de corbata existen crímenes y corrupciones muy grandes que luego se destapan pero que no obtienen las penas que merecen, pues sus familias con su dinero se encargan de limpiar sus nombres.

En un país como Colombia es respetado el político, el profesional, el doctor, quien ostente un título es una persona digna de adoración y alabanza, así su actuar sea deshonesto y corrupto. Esta situación es común y sucede igual al interior de la institución familiar. Existen familias donde se alaba y se glorifica al familiar de altos estudios, al familiar que posea fama o dinero y se desprecia al familiar humilde y sencillo que por circunstancias económicas o de suerte no pudo tener un título o un cargo prestante.

Estos escenarios y lugares comunes de la sociedad Colombiana y Latinoamericana son el reflejo de cómo esta sociedad está construida por sucesos y sentimientos que provocan otros anti-valores como la ambición, la envidia, el egoísmo, el individualismo, la competencia desmedida y desleal. En fin, tanto la institución familiar como la política, económica, religiosa y educativa están ancladas bajo estructuras donde se premia a quien más presuma y se anule la sencillez y la humildad.

Invitación a la humildad

Finalmente lo que se busca con esta reflexión y esta introspección colectiva de la identidad y el pasado que nos ha construido como sociedad es ser conscientes de la enfermedad psicológica que sufre la humanidad y de proponer un cambio desde las súper-estructuras como es la intervención de la religión en la política y la educación; el cambio efectivo del sistema Capitalista que ya no es sustentable para el planeta porque sencillamente ni la intervención de la religión sirve, ni el sistema de economía neo-liberal es funcional para la felicidad de los seres vivos que habitan en este planeta.

Se invita también a los lectores de este discurso a revisar un poco los modelos de vida que llevan algunas comunidades que han permanecido armónicas y funcionales con la biodiversidad por muchos siglos. Se invita a los lectores a empezar a construir discursos y situaciones donde se premie la profundidad de los asuntos no su forma, donde se premie la esencia de las cosas, donde se premie la humildad y la sencillez. Se invita también a revisar nuevamente en otras comunidades y culturas aquellos valores de los que carecemos y que podrían salvarnos de muchas tragedias, empezando por la reducción de la población y la aplicación de  ecologías políticas y economías ecológicas es posible lograr el cambio que tanto anhela el mundo enfermo.

Manfred Max Nedd, importante economista y pensador latinoamericano expresó su felicidad el pasado mes de Noviembre en la ciudad de Cali, por ser parte del grupo que construirá la propuesta del nuevo Sistema que propone la ONU para resolver los problemas que el actual Sistema no puede solventar. Esta propuesta está basada en el proyecto de un país pequeño y humilde de los montes Himalaya en Asía, llamado Bután.

Este país propone un modelo donde lo importante no sea poseer, donde lo importante no sea el PIB sino FIB (la felicidad interna bruta). Algunos países votaron a favor del proyecto, otros no, pero aun así fue aprobado. Los países de América que no votaron a favor fueron por supuesto, Estados Unidos y de Latinoamérica Chile y Colombia.
Es aquí donde no solo cabe decepcionarse, pues esa es la salida más fácil, es aquí donde cabe seguir luchando para buscar un mundo que realmente comprenda que es la paz, la armonía y la felicidad, lejos de sistemas fantoches, culturas presuntuosas, costumbres falsas, egos y envidias que solo llevan a la humanidad a su auto-destrucción.




[1] Artículo de la Revista Soho: Guía para identificar a un Cachaco: http://www.soho.com.co/guia/articulo/guia-para-identificar-cachaco/23689
[2] Ibíd.
[3] ZEA Leopoldo, Ideas en torno de Latinoamérica. Volumen I. Universidad Nacional Autónoma de México.
[4] Liévano Aguirre, Indalecio (1983). Bolívar. Madrid: Cultura Hispánica del Instituto de Cooperación Iberoamericana.
[5] Fernando Aínsah. Discurso identitario y discurso literario en América Latina. Disponible en: http://amerika.revues.org/478
[6] ZEA, Leopoldo. América Latina, Largo viaje hacía sí misma. Universidad Nacional Autónoma de México.
[7] MAKEPEACE T. William. El libro de los esnobs. Ed. Mondadon: Madrid, España. 1990

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