Universidad
Pedagógica Nacional
Especialización
en pedagogía
Epistemología
Ensayo,
presentado por: Esperanza Florián
No
sé si alguna vez nos hemos preguntado qué significa la educación. Por qué vamos
a la escuela, por qué aprendemos múltiples materias, por qué aprobamos exámenes
y competimos unos con otros por lograr mejores calificaciones. ¿Qué sentido
tiene toda esa llamada educación y qué es lo que implica? Es verdaderamente una
pregunta muy importante, no solo para los estudiantes sino también para los
padres, para los maestros y para todos aquellos que aman esta tierra. ¿Por qué
pasamos por el esfuerzo de recibir educación? ¿Es meramente con el fin de
aprobar algunos exámenes y obtener un empleo? ¿O la educación tiene como
función la de prepararnos, mientras somos jóvenes, para comprender el proceso
total de la vida? Es necesario tener un trabajo y ganarse la propia
subsistencia, ¿pero eso es todo? ¿Se nos educa solamente para eso? Por cierto
que la vida no es tan sólo un empleo, una ocupación, la vida es algo
extraordinariamente amplio y profundo, es un gran misterio, un reino inmenso en
el que funcionamos como seres humanos. Si nos preparamos tan solo para ganarnos
la subsistencia, perderemos todo el sentido de la vida; y comprender la vida es
mucho más importante que prepararnos meramente para los exámenes y volvernos
muy diestros en matemáticas, física o lo que fuere.[1]
El
propósito de la educación en occidente es netamente utilitarista, se prepara al
estudiante para el trabajo, para la producción. En oriente o por lo menos la
filosofía oriental se pregunta sobre el propósito de la educación y llega a
conclusiones muy distintas. Más allá de formar a una persona para ser útil y
competitiva, se forma para la vida, para que comprenda la inmensidad y la grandeza
de todas las cosas que le rodean. El sistema de educación que actualmente rige el país maneja
el sistema de calificación por competencias. Se hace énfasis en formar a una
persona competente para el contexto laboral para que se desenvuelva en la vida
profesional, comercial y laboral. Lógicamente el sistema funciona en Colombia
pues estamos en una cultura que busca formar seres competitivos a todo nivel,
muy distinto de lo que algunas filosofías orientales buscaban a través de la
educación, pero es interesante hacer este tipo de comparaciones y ver que el
propósito de la educación no es que el estudiante saque las mejores
calificaciones o que se convierta en el mejor de su clase sino que tenga una experiencia
que le enseñe algo adicional. Procesos como la comunicación, compartir,
desarrollarse, convivir en comunidad, escuchar, tolerar, proponer, defenderse
con argumentos entre otras habilidades se van desarrollando a la par de los
conocimientos que se van adquiriendo en las diferentes clases. La vivencia
emocional, las amistades, el amor entre estudiantes, los roces, las
diferencias, los conflictos y todo aquello que va de la mano de los
conocimientos es otra clave muy importante para comprender lo que es la
inmensidad del gran tejido que comprende la educación.
El proyecto investigativo que es el propósito de la presente especialización en pedagogía, tiene
como objetivo generar estrategias practicas para que el maestro pueda
incrementar las habilidades y competencias lingüísticas y comunicativas del estudiante en una comunidad en la que la
lectura, la escritura y la cultura en general no es valorada. La idea basándose
en los discursos de filosofía sobre educación no es generar estrategias
didácticas que presionen al estudiante a ser de determinada manera, sino que son
estrategias manejadas desde el discurso filosófico oriental que pueden ayudar a
que el estudiante se pregunte y reflexione sobre la importancia de esas
habilidades en su contexto. ¿Por qué tendría que ser importante para una niña
de catorce años leer Cien años de Soledad si en su medio social lo único que se
le exige es ser bella para que pueda tener un esposo adinerado que le
proporcione todas las cosas para su subsistencia? Aquí me refiero a comunidades donde los
valores han sido trastocados profundamente y las niñas de 13 o 15 años son
carne de cañón para comerciantes esmeralderos que se las llevan a vivir
sacándolas del contexto donde deberían estar, que es el colegio y la vida
adolescente.
La
palabra didáctica deriva
del griego didaktike
("enseñar") y se define como la disciplina científico-pedagógica que
tiene como objeto de estudio los procesos y elementos existentes en la enseñanza y el aprendizaje. Es, por tanto, la parte de la pedagogía que se ocupa de los sistemas y métodos
prácticos de enseñanza destinados a plasmar en la realidad las pautas de las teorías
pedagógicas[2]
Generar
una didáctica que comprenda procesos lecto-escritura que se plasme en la
realidad de una comunidad que no valora la lectura y la escritura es un reto
muy grande. No se trata de hacer grandes discursos para convencer a estudiantes
de que la lectura es maravillosa y que escribir ayuda a hacernos rápidos
mentalmente. No se trata de dar toda una cátedra sobre lo ético que para ellos
pueda ser desarrollar estas habilidades. Sencillamente se trata de insertar
estas habilidades con la misma naturalidad con la que se inserta el baile, la
rumba, la diversión. No se trata de hablarle sobre la importancia de leer, se
trata de ponerse a leer con ellos, de hacer todo el proceso de acompañamiento,
de corrección de estilo, redacción y ortografía, de tomarse en serio el papel de
guía y corregir lo que hay allí que debe ser revisado, que merece ser leído,
que merece ser corregido y por supuesto valorado. Aprender haciendo o
aprendizaje significativo podría dar una mejor comprensión al tipo de
estrategias didácticas que el proyecto investigativo pretende formular para
esta especialización.
La
dinámica que pretende el proyecto investigativo de esta
especialización necesita basar la experiencia en un discurso filosófico en el
que encaje y pueda hacerse coherente. Los actuales discursos sobre educación en
occidente como hemos mencionado anteriormente buscan en la educación un sentido
meramente utilitarista, formar para la producción ya que eso va en consonancia
con la globalización y el sistema capitalista de occidente, por estos motivos
la investigación y su propósito se enmarca más en filosofías educativas como
las que propone el pensador oriental Jidu Krisnamurti del que se cito unas
frases en el principio de este ensayo, que en filosofías occidentales, aunque se
utilicen métodos y teorías pedagógicas de occidente.
Pero
para entender también de dónde viene el discurso filosófico occidental en
educación que, busca hacer de los estudiantes seres productivos
independientemente de si son felices o no, se pueden entender las raíces en la paideia.
Paideia
(en griego παιδεια, "educación" o
"formación", a su vez de παις, país,
"niño") era, para los antiguos griegos, la base de educación que dotaba a los
varones de un carácter verdaderamente humano. Como tal, no incluía habilidades
manuales o erudición en temas específicos, que eran considerados mecánicos e
indignos de un ciudadano; por el contrario, la paideia se centraba en los elementos
de la formación que harían del individuo una persona apta para ejercer sus
deberes cívicos. El primero en configurar la paideia como un humanismo cívico
integral fue el orador y pedagogo griego Sócrates[3].
Los
inicios de la pedagogía y de la educación en Grecia, la raíz de todo este
asunto buscaba hacer del individuo, un ser que pudiera insertarse a la vida
cívica, para el mundo que ellos querían que en ese momento funcionara. Hoy en
día la cuestión funciona de la misma manera, los discursos filosóficos sobre educación
en occidente buscan insertar al estudiante en el mundo laboral, comercial
descuidando la parte humana y todo lo que significa la comprensión de la vida
que es algo grande, extenso y que no se puede reducir, citando las frases de
Crishnamurti a tan solo aprobar exmanes o conseguir un trabajo. El propósito de
la educación es mucho más que eso.

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